Recién llegada la primavera, la Ministra de la Desigualdad se despachaba a gusto en twitter para fastidiarnos la entrada de la estación donde todo vuelve a nacer, donde todo vuelve a reír, a pesar de ella.

Nos contaba esta Catedrática de la Ocurrencia que, ya que Turquía ha decidido salirse del Convenio de Estambul, convertía a este país en uno de extrema derecha. Erdogan, según la ‘ninistra’ (ni piensa ni trabaja), presidente de extrema derecha.
Queda patente que o sus asesoras son analfabetas en cuanto a la geoestrategia o que se están riendo de ella. Yo me inclino por esta última opción, ya que no creo que sea ella misma la que haga el duro trabajo de escribir 140 caracteres.

Lo que no le han contado a la señá Montero es que su Ley Trans, esa que cacarea desde su púlpito, va en contra del Convenio de Estambul. Porque dicho Convenio, que es nada menos que un marco jurídico, define el género como una construcción social, mientras que su Ley Trans lo define como algo que se autopercibe. Y las dos cosas no pueden ser.

Por eso, y con la lógica reptiliana de Irene y ya que ella misma está en contra del Convenio de Estambul, pasa a estar en la misma categoría en la que ha metido a Erdogan: la extrema derecha. Pasa a ser así ‘Irenanci’ Montero, una muñeca manejada por unos hilos invisibles, porque el que se crea que ha llegado ahí por méritos propios, también se puede creer que es Napoleón.

¿Soluciones a este desaguisado? Pues ahora que cité a Napoleón, con gusto mandaría a la isla de Santa Elena a la ‘ninistra’ y a todo su séquito de asesores. Seguro que allí encontraba la paz y podría escribir sus memorias.

Con 140 caracteres le bastaría.

Papá maravilla ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor