IRENE, PASONARIA DEL SIGLO XXI

Las opiniones políticas cambian con los tiempos, pero hay ideas esenciales. Plutarco dio en el siglo I consejos a los políticos para gobernar y dejó escrito algo que valdría para Pedro y para Pablo. Al primero le aconsejó que para un político el interés de la nación debe estar por encima de las enemistades con sus colegas. «Incluso debe ayudar a sus oponentes y defenderlos de las calumnias».

A Pablo le dejó dicho que se debe aceptar con humildad y honor cualquier cargo, aunque parezca inferior a sus merecimientos, pues no sólo el cargo distingue al político, sino éste al cargo. Pedro ya planea por encima de su socio preferente, le ofrece 370 medidas, pero sigue vetándolo para un gobierno de coalición.

Pablo contesta que ha aguantado demasiadas humillaciones y es posible que ni siquiera se intente una nueva investidura. Los egos no caben en el Estado y el bloqueo de todos contra todos ha dejado a los políticos de izquierdas y de derechas desnudos como los orangutanes.

Vemos a Pedro Sánchez pavoneándose en el escenario mientras coloca 330 cargos y otros tantos soguillas y pelagras, convirtiendo Moncloa en una agencia de colocación. Si con 123 diputados hace lo que le da la gana, ¿qué hará con 150?.

Los de Podemos recuerdan a Pedro Sánchez que le puede ocurrir como a Cameron, que perdió las elecciones. Dicen que el PSOE de Sánchez es otro PSOE, pero en su relación con su izquierda es el mismo; aunque el Partido Socialista naciera en una taberna, tuvo siempre reflejos de la burguesía ilustrada y de la Institución Libre de Enseñanza.

Pedro Sánchez, en el primer intento de investidura, fantaseó con un Gobierno de coalición de izquierdas y se despertó cuando le avisaron de que, pactando con un partido republicano que exige un referéndum para Cataluña, estaba pisando los límites del establishment.

Al final, pudo más el inconsciente krausista, aquellos que cazaban mariposas y que, según Alberti, eran anticomunistas, cambian el agua al canario en las paredes de la Real Academia y hacían concurso de pedos para apagar una vela. En los 140 años de historia sólo hubo un Frente Popular en la Segunda República.

Después de Franco, el PSOE vetó al PCE y ahora Enrique de Santiago, secretario general del PCE, le ha dicho a Manuel Sánchez que el PSOE se ha unido a los poderes fácticos que vetan a Unidas Podemos.

Pablo Iglesias quería dejar la primera línea y propuso que Irene Montero fuera vicecepresidenta. Pero, ¿cómo iban a aceptar en el Consejo de Ministros a la que según los propios militantes de Podemos va a ser la Pasionaria del siglo XXI?

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor