Decíamos ayer”… que la peor descalificación de  un hombre y más si es político,   –“hombre público”– es,  saberlo “irresponsable”. Los mayores desastres para el hombre no han sido provocados  por los volcanes, ni los terremotos, ni los maremotos (llamados “tsunamis” por  los mermados de  “reservas de orgullo por lo propio” como es expresarse  en un “idioma materno” de medio mundo)  sino por lo “irresponsables” aupados a los puestos de Gobierno.

La Sinagoga de Satanás, tiene un especial ojo clínico para elegir como colaboradores suyos a los gigantes de la “irresponsabilidad”.

Introduje –expresamente– una “cuña” en el primer texto de “IRRESPONSABLE” y prometí  explicarla (eso de llevar “a nuestra Patria a la ‘perfección de la Democracia’”)… No era una alusión irónica de “fino humor”, ni tampoco una “boutade”, era una afirmación seria, pues la profeso como una de mis firmes convicciones. Los que me leen desde hace tiempo, no necesitan que les explique nada, a los nuevos lectores les digo que una tesis mía, conocida y desarrollada especialmente en una charla en Gerona,  es ésta:

La “DEMOCRACIA”,  liberal y  partitocrática, es el más “genial  y letal” de los inventos de la Sinagoga de Satanás” Con él, su padre Lucifer, lleva doscientos años cosechando triunfos contra la Iglesia de Cristo o,  lo que es lo mismo,  contra la Humanidad.

Pues bien, gracias el Doctor Cumfraude, socialmente conocido, como Pedro Sánchez, ha conseguido “llevar esa Democracia a la cumbre”. Y ha logrado éxitos inimaginables; como muestra; organizar un Gobierno de chorlitos –con cabezas desprovistas de toda idea inteligente, y “obsesionadas por la entrepierna”– que Soros y Cía., utilizan magistralmente, para arruinar totalmente, mediante una perfecta planificación,  la nación que fue capaz de crear el mayor Imperio civilizador de la Humanidad.

La esclavitud y el hambre, –o mejor, “la hambruna”, ya que nadie podrá llevarse nada a la boca– están ya a la vista, Mientras tanto, nuestros generales y el Monarca, confían en sobrevivir. No digo nada del Pueblo. El español –más que ningún otro– se ha librado de  todo “gene” de sus antepasados y se ha convertido en el “perfecto borrego manejable”,  incapaz ya, de liarse a tiros –en última instancia–, en la defensa de sus derechos.

Estoy empezando a creer que, España,  ya no tiene remedio. Antes, en casos desesperados — como  cuando la invasión mora, la invasión napoleónica  o la República del Crimen–,  la reacción se producía pronto. Hoy, ya  llevamos dieciocho años—desde el 11 de marzo de 2004 — triturados por los marxistas  de Zapatero y Sánchez (con el interregno “sin sentido” de Rajoy, traidor a los españoles  como su maestro Fraga).

¿Será cierto que, en vez de sangre,  a los nuevos españoles les corre horchata por las venas? Explíquenme cómo puede soportar  ver el Congreso transformado en un mal  circo“caro e inútil”,–y, sin gracia,  ni humor para más inri — , donde un tal Rufián pueda ser una estrella fulgurante, o  las ministras solo sepan ensartar memeces políticas o iniciativas absolutamente ajenas a realidad vivida por los españoles normales. ¿Para qué nos sirve respetar las Leyes,  si esos inútiles de la carrera San Jerónimo se dedican a tomarnos por idiotas?

Nunca lo he dudado…  pero los cuarenta años transcurridos desde el “famoso” 23 de febrero, han venido a confirmar que,  el teniente coronel Tejero,  merece una estatua en las Cortes. Ciertamente le traicionaron el Rey y los Generales y, algunos de éstos  se “coronaron” de desprestigio haciendo de Jueces en “un proceso  amañado”, donde  la Verdad brilló por su ausencia, se condenó a los patriotas y se engañó miserablemente al Pueblo.

Eso sí, les sirvió a ciertos periodistas para poner los cimientos de los millones que luego supieron arrebañar, embaucando a los ingenuos lectores y feligreses con su “brillante inteligencia” de “periodista genial”. Pero el sabio pueblo de antes, lo tenía claro: “A todo cerdo le llega su San Martín”, (por cierto,  en el Ampurdán, donde viví mi adolescencia, hay tantos pueblos que lo tienen por Patrón, que –siendo yo un chaval–, el cura de un pueblo cercano a Figueras,  cuya iglesia tiene una torre altísima, nos decía: «Desde aquí,  se divisan cuarenta pueblos que tienen por patrón a San Martin”…)

Los males de España tienen una solución que sería fulminante y sencilla, pero es una utopía… y como tal, no pasa de ilusión. Pero me alivia “soñar”… Insisto en lo  de “sencilla y fulminante” y, por otra parte, vistos los miles de millones que se invierten en “chiringuitos”,  resultaría muy barata.

Consistiría en lo siguiente:

Primero. Se redactaría “un Manual”,  explicando “al detalle”,  el modo  cómo — el Caudillo–, “sacó a España de la ruina”  y la situó (veinte y cinco años después), entre las naciones más industrializadas  del mundo,.. Y, —“¡lo más importante!”–: “convirtiendo a nuestra Patria en el paraíso soñado’ de los europeos por el “nuestro estilo de vida”

Segundo. Se encerraría durante seis meses a todos los políticos “con peso específico” –especialmente, los rojos, renegados, y zánganos –, en el Valle de los Caídos, –¡un lugar maravilloso para no distraerse!–, con un horario de “ocho horas  diarias de estudio”  hasta que se empaparan en las enseñanzas del “Manual” y, sobre todo,  “jurasen aplicar lo aprendido” y, dándoles como alternativa,  para “torpes” o “reacios”,  cambiar sus poltronas por un pico y una pala” con  traslado a las canteras ¡a picar piedra!  – para lo cual,  se volverían a abrir como en siglos pasados.

No dudo lo más mínimo de la eficacia del “método” para salvar a España,  aunque lamento en el alma que no sea posible soltarle  de las cadenas de la “Utopía”.

Sin dejar de hablar en serio, la otra solución la he sugerido tanta veces, que no la voy a repetir. Y, ¡esa sí!,  es “aplicable”, e igualmente clara, sencilla y fulminante.

Gilde la Pisa ( El Correo de España )