Todos lo sabían. Todos sabían que los datos que daban las encuestas en los periódicos no se ajustaban a la realidad. Porque todos sabían que según la encuesta diaria que se hacía por orden de don Teo los datos eran muy diferentes.

Si las que publicaban los periódicos y las radios, y las televisiones le daban al candidato Fernández Mañueco casi la Mayoría Absoluta (41 Diputados), la información privada, desde el primer momento, bajaba bastante la cota del triunfo y se quedaba, incluso, por debajo  de los 35, último listón posible para formar el Gobierno unitario, que don Teo y don Casado se habían impuesto como resultado aceptable.

Sin embargo, la cosa cambió cuando el Informe secreto comenzó a dar datos  peligrosos, los datos del miedo, y ya rebajaba la cifra de la victoria a menos del tope de la derrota: el 30%… Fijo que fue a menos ya con la campaña oficial en marcha que llegó a bajar hasta 28.

Y más peligroso, que ya se quedaba por debajo del candidato del PSOE, que hasta los informes secretos  (y no solo las encuestas de fuera o la del Tezanos ) le daban ya 29. Lo cual consiguió poner a los cobardicas de Génova en pie de guerra. Había que hacer algo para detener lo que sería una derrota peligrosa para el futuro y al fullero compravotos de Murcia se le ocurrió el ¡hosanna! bíblico: ponerse en contra y atacar a VOX.

Pero, el gran descubrimiento de don Teo García Egéa le vino a demostrar que era peor el remedio que la enfermedad, que atacando a VOX subía los votos de don Santiago Abascal y bajaban los suyos… y entonces fue el candidato Fernández Mañueco el que ya no pudo aguantar más y cogió el teléfono y llamó a doña Isabel Díaz Ayuso:

  • — Isabel, tengo un problema
  • — Tú dirás, Alfonso
  • — Tienes que venir más veces
  • — Pero… ¿lo saben “ellos”?
  • — No, no lo he hablado ni con Teo. Soy yo el que te lo pide
  • — Alfonso, esto sabes que te puede costar el puesto
  • — Isabel, lo sé pero más me importa hacer el ridículo y como sigamos bajando me voy a dar el “tortazo” de mi vida. Yo no me juego mi carrera por los celos de estos hombres.
  • — Alfonso, yo hago lo que tú quieras. Pero, ya sabes que te puede costar caro
  • — No me importa. Quiero que vengas 2 o 3 o 4 veces más
  • — Bueno, tú dime rápido y dónde para que mi gente lo encaje en nuestra agenda y no haya problemas

Y así doña Isabel Díaz Ayuso intervino en la campaña en Valladolid, 2 veces, y 1 más en Ávila. Con tal éxito que por primera vez en todo lo que se llevaba de precampaña y campaña el candidato Mañueco se vio rodeado y casi aplastado por cientos y hasta miles de seguidores enfervecidos y pidiéndole selfies a la Presidenta madrileña.

Con tanto fervor que al día siguiente el Informe secreto ya subía hasta 3 puntos.

Y eso motivó el que Mañueco le pidiera que estuviese sin falta el día del cierre de la campaña y allí estuvo doña Isabel. Eso sí, ya al lado del señor Presidente del Partido, el orgulloso, cobardica y ciego don Pablo Casado (y ciego porque ciego hay que estar para no ver que no tiene carisma alguna, y que su futuro depende de la mujer que se lo ha robado todo) y de los otros Presidentes Autonómicos… y se repitió la escena.

Doña Isabel barrió solo con su presencia y dijo, lo que, sin duda, iba a salvarle los muebles al candidato e incluso al propio Partido no solo en Castilla y León sino en toda España.

 “PREFIERO PACTAR CON EL PARTIDO DE ORTEGA LARA QUE CON LOS QUE PACTAN CON SUS SECUESTRADORES”

Y gracias a doña Isabel los 28 de la encuesta secreta llegó a la final con un 31 rampante, que no le permite ni aspirar a ser un Gobierno unitario. Aunque nadie del Partido le haya reconocido a la señora Ayuso su éxito indudable. Castilla y León puede salvarse por ella, porque, además supo, como en Madrid, no romper puentes con VOX, que son los únicos que a la postre pueden darle al PP el Gobierno.

O sea, que si hay alguna triunfadora en estas elecciones pasadas es ella: ¡Doña Isabel Díaz Ayuso!

Lección para el futuro

Y estudiados los resultados de Castilla y León empieza a verse más claro lo que va a pasar o puede pasar, de cara a las elecciones generales del 2023. Porque si don Pablo Casado mantiene el honor y la dignidad de un político honesto en su camino ya está a la vista el Congreso extraordinario que debe hacer para concretar si el líder que lleve al PP a la Moncloa debe ser él o debe ser ella, doña Isabel.

Y todo lo demás serán ganas de engañar y engañarse. Engañar porque con él al frente y en el cartel electoral el PP irá directo a la derrota y engañarse porque él lo sabe, que nació sin carisma y que el carisma no se compra dejándose la barba y cuidando las corbatas.

Señores, el que quiera ver que vea y el que no quiera ver que se jubile.

Juli Merino ( el Correo de España )