En vista de todas las medidas que va tomando este gobierno, estamos viviendo una época complicada, pero no por la pandemia,  sino por la cortina de humo que se ha generado para fraguar un cambio en las instituciones, leyes, decretos y normas incluso lingüísticas.

Nos encerraron por nuestro bien, eso decían, pero mientras nos quedábamos en casa amenazados por el miedo a contagios, por la cautela de no contagiar a nuestros seres queridos, el poder del estado iba maquinando su estrategia para gobernar sin restricciones ni sublevaciones del pueblo. Estrategia planeada desde hace tiempo, al igual que una apertura siciliana, sacrificando los peones que no sirven y coronando a los que lleguen a sus pies.

Mientras otros países se dieron cuenta del error y tomaron otras medidas, en España se encontró la forma de tener al pueblo sumiso y callado.

Nos han obligado a cerrar comercios por la mala gestión y falta de ayudas, nos han hecho bajar el nivel académico de nuestros hijos por la mala organización del método a distancia y aprobados masivos, nos han confrontado a unos contra otros por cumplir absurdas normas sanitarias costeadas al 100% por la ciudadanía.

Con la ley de Memoria Histórica pretenden borrar el rastro del pasado creando una memoria a la carta para quienes no vivieron aquel momento. Gastando dinero público en reabrir tumbas, ahora intentado  trasladar  resquicios del que puede ser fuente de inspiración para  un rearme ideológico de cordura, raciocinio y que puede ser el detonante del cambio porque JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA NO SE TOCA.

  Reabren heridas llenas de rencor pestilente  y malicia destituyendo calles equivocadamente sin tener en cuenta los méritos de las personas.

Quieren borrar el pasado, por mí…encantada, ya que el pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo y deberían recordar que no salieron bien parados.

Esta revancha por el dolor que les provoca el recuerdo de la guerra perdida, este rencor contra el país que les da de comer y llenan sus bolsillos a manos llenas con fraudes, malversaciones, prevaricaciones y abuso de poder,  es autodestructivo, no sólo nos van intentando doblegar  a los adversarios, sino que están atentando contra ellos mismos.

Nuestros abuelos ya habrían salido a la calle y habrían tomado las riendas del país, nosotros espero que de algún modo incomprensible, de alguna forma inesperada, espero y deseo que despierte en nosotros el ansia de sobrevivir, las ganas de volver a ser libres de verdad, de unirnos contra el opresor y ganar la partida.

Sofía España militante de Falange Española de las JONS

El Correo de España