Esta mañana me he levantado con una duda que he resuelto inmediatamente cuando me he preguntado  qué habría hecho el ministro de justicia Juan Carlos Campos si al final del acto de entrega de despachos a los nuevos jueces ayer en Barcelona alguno de ellos hubiera gritado ¡Viva la Republica! o ¡Libertad para los presos!, porque teniendo en cuenta que el acto se celebraba en Cataluña  no resulta inimaginable que algún espontáneo saltase al ruedo.

Estoy persuadido que el ministro  se habría callado para no ofender a los sinvergüenzas que les tienen cogidos por sus partes innobles y por esa misma razón no pudo soportar  que se dijera ¡Viva el Rey! y acabó recriminándole a Carlos Lesmes, Presidente del Tribunal Supremo, que algo así hubiese sucedido. Hoy día gritar ¡Viva el Rey! es lo mismo que decir ¡viva la democracia! en estos tiempos de políticos felones y golpistas.

En la judicatura española  mientras unos progresan adecuadamente y cada día revisten de dignidad el ejercicio de su función, otros, degenerando, degenerando, acaban siendo ministros,  que es lo que le ha sucedido al actual titular de justicia, juez de profesión, que ejerce de  defensor de la honra perdida de su jefe y en ese empeño también está dilapidando la suya.

Me llama poderosamente la atención el silencio de los corderos…y corderas que se muerden la lengua hasta hacerse sangre antes que elevar la voz para conservar la dignidad que siempre tuvieron y aún están a tiempo de proteger, porque en este gobierno hay gente muy válida mezclada con la morralla a la que ha obligado el compromiso de una coalición insana para la democracia en nuestro país.

En paralelo un indigente intelectual como el ministro Garzón, que en la Cuba que admira estaría recogiendo caña de azúcar, ha dicho que el Rey maniobra en contra del gobierno  y a continuación el coro de mamarrachos que habitualmente salen a la palestra mediática para vomitar una de las dos únicas ideas que le caben en su cerebro, ha apoyado esa declaración a la que le han añadido algún otro calificativo al más puro estilo de  barra de bar un sábado por la noche.

En este momento medio gobierno está en la ruptura de la Constitución  y el otro medio está en la complicidad irresponsable con los únicos golpistas declarados que hoy existen en España y a los que tienen como socios preferentes.

El Teniente Fiscal  Luis Navajas dijo hace unos días en el programa de Carlos Alsina en Onda Cero refiriéndose a algunos de sus compañeros: “Con esta tropa  no se puede ir a ninguna guerra”. Debería tomar nota Pedro Sánchez, pero no lo hará porque según cuenta un empresario que le pregunto cómo toleraba los excesos verbales de Podemos, su respuesta fue:  “Prefiero que meen para fuera en vez de para dentro”. 

Evidentemente no nos gobierna un estadista.

Diego Armario