JORDI PUJOL Y EL PASTIZAL QUE PAGÓ A SERRAT, POR NO CANTAR EL ” LA LA LA ” EN ESPAÑOL

El periodista Jesús Mariñas, ya se se hacía eco en la revista ‘Tiempo’, -en agosto de 2014-, del relato que escuchó por boca de Manolo de la Calva y Ramón Arcusa, los autores del famoso ‘La, la, la’ que consagró a Massiel en el festival de Eurovisión de 1968.

Lo hace ante los cincuenta años “sin celebración, velas ni jolgorio”, del evento, y después de que Massiel, en una reciente entrevista a ‘El Mundo‘, haya afirmado que el catalanismo de aquellos años presionó al cantante para que no se presentara en el festival si no cantaba la canción en catalán, atribuyendo a Banca Catalana -creada por el padre de Jordi Pujol- haber dado dinero a Serrat para no representar España. (Serrat vuelve a desquiciar a Rahola y sus mariachis con otro estacazo al separatismo).

Mariñas va más lejos y pone ahora otra cifra a la apuntada: 15 millones de pesetas.

“Cincuenta ya de aquel éxito inesperado. Entristece que el «La, la, la» de Massiel no haya merecido conmemoración recordadora. Qué tristeza y desconsideración para lo que fue el primer éxito internacional de nuestra música ligera. Un desprecio no solo a Massiel, también a Manolo de la Calva y Ramón Arcusa, sus autores, que ahora gracias a Julio Iglesias son más miameros que barceloneses. Con el charanguero temita del Dúo Dinámico pusimos una pica en Flandes cuando Europa nos rechazaba y hasta ignoraba políticamente.

España se dejó oír en el eurofestival donde debía de haber actuado Serrat, pero Jordi Pujol, entonces aún no president, convenció al «noi» para que cantara en catalán. No se lo permitieron porque representaba a España.

Se montó una buena polémica. Serrat, ensalzado por el catalanismo más o menos soterrado de la «nova cancó», que ya hacía de las suyas, desilusionó como joven gran autor manipulable «ara que tinc veinte anys». No era el romántico que vendían publicitariamente. Según Manolo y Ramón, Banca Catalana, o sus gentes, le dieron 15 millones de la época tras el acuerdo negociado por José Maria Lasso de la Vega, un manipulador mánager de los que ya no quedan. Deprisa y corriendo, ahogados por el tiempo, echaron mano de Massiel, a quien el «La, la, la» le iba como a un Cristo dos pistolas.

La certidumbre de que Jordi Pujol manipuló al joven y manejable Serrat nos la confirmaron Manolo y Ramón una noche de cena miamera en casa de Julio Iglesias. Dando todo tipo de detalles, explicaron el trinque o compra y venta de quien parecía artista inmaculado. Por eso Massiel cantó «La, la, la» y acabó consagrándose. Así son las cosas. Y conviene recordarlas.”

Periodista Digital