EL JOVEN RIVERA Y LA PLANTA CARNÍVORA

Ser joven se cura con el tiempo. No es un atributo político, aunque se ligue más y, desde luego, no implica talento. No es un mérito, por lo menos para ser ‘public servant’. Albert Rivera cree que sí. Me sorprendió que el presidente de Ciudadanos saludara el triunfo electoral de Enmanuel Macron sublimando que tiene 39 años, no tanto que sea liberal o europeísta. Pudo haber sido un lapsus, pero llueve sobre mojado. En una de las campañas electorales de 2015, recuerdo a Rivera con el soniquete de que había que “jubilar de la política a los nacidos antes del 78” ¿Por qué 1978 y no 1975 ó 1980?, me pregunté.

Acudí a lo fácil, Wikipedia. Y tras descubrir que el “regenerador” se llama Alberto Carlos, cual personaje de Pasión de Gavilanes. ¡Gotsha!, ¡Te pillé! No se lo tuve en cuenta, al fin y al cabo, es de mi barrio y yo soy tribal. Se lo disculpé, pensé que estaba tratando de cautivar a alguna “locuela”, para atraerla a eso de “pasarlas putas” en Ciudadanos. (Perdón por la influencia en el lenguaje de Paquito Marhuenda y de Mauricio Casals).

La juventud sin talento es tan corriente en la política española que basta echar una mirada por las Juventudes o las Nuevas Generaciones de otros, ya me entiendes ‘Joven Rivera’. Dudo que el líder de C’s pensara en “gente sin mochila” porque en lo suyo, casi todos la tienen. Tampoco veo clara la asociación de joven con talento (de eso también hay -en abundancia- dentro de C’s) y desde luego ser joven, no exime de tener experiencia laboral anterior a la vida pública. Eso hay que probarlo con la hoja de cotizaciones a la Seguridad Social en la mano, un “papelillo” que envía gratis Fátima Báñez. Lo dejo así de claro porque hay gente en Ciudadanos que no conoce ese “papelillo” hasta haber tocado pelo gracias a ti. Tampoco alcanzáis condición de modelo en lo de mentir en los “CV”, ya sabes, los curriculos, no es necesario personalizar, aunque ya me conoces, aceptaría el guante.

 ‘Joven Rivera’ antes de aspirar a la condición de “sacerdote de la efebocracia”, te sugiero un paseo por las páginas web de la Asamblea de Madrid o del Parlament de Cataluña, donde aparecen los sueldos de los diputados/as de tus grupos parlamentarios y lo que ganaban por sus méritos personales el año anterior a sentarse en el escaño. Así medimos en las calles. ¡Llorarás! Como decimos en catalán, “No es això, company, no es això” (No es eso, compañero, no es eso en español), y no hace falta un gobierno de filósofos. Pero sabéis que en la sapientísima Roma no podías ser senador con menos de 42 años. O que EE.UU. establece un mínimo de 35 años de edad para ocupar la Casa Blanca.
Xavier Horcajo ( La Gaceta )