JUGAR AL DESPISTE

España, la palabra más utilizada por Sánchez y Casado -alabado sea Dios-, tiene ante sí un buen catálogo de problemas, frente a los que los políticos que nos pretenden gobernar deberían aportar soluciones.

Entre esos desafíos figuran el paro, las pensiones, la sostenibilidad del Estado de bienestar, el cambio climático, la reforma de la Justicia, la división de poderes, la educación, las transformaciones tecnológicas… y el independentismo catalán.

Pero, para sorpresa de todos nosotros, el candidato Sánchez no ha hablado de la cuestión más apremiante que vive nuestra nación: la amenaza cierta de su fragmentación territorial. Confieso que el dirigente socialista nos despistó ayer un poco a todos.

Da la sensación de no querer entenderse con Podemos, pero ha evitado soliviantar a los independentistas, aunque tampoco les hizo guiño alguno. No cabe duda de que Sánchez trata de mirarse en el espejo de Rajoy.

Además de reutilizar sus presupuestos y su reforma laboral, busca repetir estrategia marianista y convocar nuevas elecciones en las que cree que sacará gran rédito a costa de Pablo Iglesias. Al tiempo.

El Astrolabio ( ABC )