EL JUGUETE ROTO DE WATERLOO

Joaquim Forn está indignado con Puigdemont y le exige que deje de intentar hacer lo que ya sabe que es imposible. El exconsejero de Interior entiende que el fugado de Bruselas sólo busca una salida personal y que al llamado proceso independentista, como mínimo tal como ha sido planteado hasta ahora, no le queda ningún recorrido. Forn no tiene ninguna duda de que el atrincheramiento de Puigdemont es egoísta y contribuye a mantenerle -a él y a Oriol Junqueras- en prisión preventiva.

Esquerra ha ofrecido a Junts per Catalunya votar en el Parlament una resolución conjunta que reconozca la legitimidad de Puigdemont, hacer luego un acto simbólico en Bruselas que le restituya «la dignidad del presidente depuesto» y poder por fin formar Gobierno aceptando incluso a Elsa Artadi -cuyo nombre, por cierto, no ha salido, de momento, oficialmente, en las negociaciones- como presidenta de la Generalitat.

Esquerra entiende, como Joaquim Forn, que el proceso independentista basado en manifestaciones de convencidos y en hojas de ruta apresuradas no puede dar más resultados de los que ya ha dado, y es partidaria de gobernar con acierto y puntualidad para que el independentismo amplíe su base social y llegue algún día a ser indiscutiblemente mayoritario, y logre superar esta situación de empate técnico que no conduce a ninguna parte. No pretende humillar a Puigdemont pero tampoco está dispuesta a permitirle que tome de rehenes a los catalanes porque está empezando a descubrir que su «astucia» de huir a Bruselas va a ser la condena de su vida.

Además, Esquerra, está francamente molesta con Puigdemont y con su entorno: tanto por la campaña electoral en la que dijeron que todo lo que no fuera votar Junts per Catalunya era votar 155, como porque Puigdemont huyera cuando las cosas se pusieron feas, en lugar de quedarse a dar la cara, y pretender encima que es la víctima mayor del reino cuando lo que está haciendo es tratar de sacar todo el provecho personal que puede de «la causa» en lugar de servirla.

Artadi -y por ello ganará- es algo así como lo que se decía de José Antich, en los tiempos tranquilos del pujolismo. «En Cataluña hay tres mafias: Convergència, el PSC y Unió: José Antich, director de La Vanguardia, es el broker de las tres».

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor