JUNQUERAS, ALSINA Y LOS PÁJAROS

Los indepes sólo levitan en TV3. Luego llegan al Supremo, con pisapapeles en las togas, o a la radio de Alsina, con hora temprana y pesada de reloj de ambulatorio, y se les mojan las alas. Con alas mojadas de pavo mojado, Junqueras intentaba volar en su ideología, pero sólo se ahogaba en el aire. Ni el derecho ni la democracia están fundados en su moral de mesita de noche ni en el calor familiar de su orinal (son lo contrario a eso), pero allí estaba él, chocando contra los espejos y tapices de mármol del salón o de la realidad, cacareando.

Era pedagógico, porque uno entendía de repente su mundo como entiende el mundo de una mosca que se da contra la ventana. Sin efectos especiales, los que proporcionan TV3 o los vistecuras que despliegan rostros monumentales y orfeones de fuego por los ayuntamientos tabernáculos de Cataluña, Junqueras simplemente estaba allí hablando con su ideología como una señora loca con sus pájaros hijos, besándolos en el pico. Había que dejarlo, para que el contraste nos mostrara el peso y la razón de la realidad.

Torra, que fuera de Cataluña se mueve como un pianista ciego o un astronauta pinchado, también había que dejarlo hablar. Alsina hizo una gran entrevista porque hizo mayéutica, hizo de partero para unas contradicciones y barbaridades que Torra estaba deseando sacar.

Ese día, la radio entró en la televisión y en el periódico con su «olor a pan» como dice Alsina. Igual que cuando él se coló en la Complutense, en el homenaje a Raúl del Pozo, y más que el panadero o el butanero o el heladero del frío de la mañana, parecía con su micrófono alguien con un contador Geiger, midiendo cómo está de crepitante o de envenenada la actualidad.

Con ese micrófono como un reloj de mago, Alsina le sacó a Torra nada menos que «la democracia está antes que la ley». El juez Lynch hubiera estado muy de acuerdo. Y Nixon, ya saben: lo que hace el presidente no puede ser ilegal. Alsina/Frost dejó volar el pájaro hasta que cayó acazuelado. Y TV3 tuvo que editar respuestas para eliminar los bombazos de Alsina y el pichonazo de Torra contra el suelo.

Hay que dejar hablar al que levita y al que se despeña. Igual que Sánchez en su mitin de convocar elecciones. Por detrás, creo que alguien ya le cosía plumas o hervía agua.

Luis Miguel Fuentes ( El Mundo )