JUNQUERAS, PRESO DE SU CÁLCULO ELECTORAL

El independentismo pretende convertir a los ex consejeros encarcelados preventivamente por sedición y rebelión en víctimas de la represión del Estado. Pero la cárcel, tal como advierte Savater, sirve para «cambiar los discursos». El arrepentimiento de Carme Forcadell para evitar el ingreso en prisión acreditó que el problema en una democracia no es aplicar las leyes, sino dejar de aplicarlas. Turull, Rull y Forn han pedido salir de prisión tras acatar sin ambages el artículo 155. En cambio, Junqueras y los ex consellers Romeva, Mundó y Bassa se han limitado a asumir su cese tras alegar que la declaración de independencia fue sólo «política».

Aunque corresponderá a la juez Lamela evaluar cada caso, la obstinación del ex vicepresidente catalán en negarse a acatar formalmente el 155 significa que no ha desaparecido el riesgo de reiteración delictiva, motivo clave para su encarcelamiento. El líder de ERC aspira a llegar a las elecciones sin haber renegado de una hoja de ruta que liquidó el marco estatutario. Sin embargo, atendiendo a lo que podríamos llamar doctrina Forcadellresultaría incomprensible dejar en libertad a Junqueras mientras éste no acepte la intervención del Govern y no renuncie de forma explícita a la vía unilateral.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor