La mirada de los asesinos es la prueba irrefutable de que ni siquiera ellos son capaces de perdonarse a sí mimos. No refleja ninguna pasión De hecho, yo creo que un buen policía o investigador con solo mirar a los ojos a una persona seria capaz de descubrir cuántos cadáveres tiene a su espalda, y como eso solo sucede en algunas películas, dejaré de presumir de intuitivo, pero no renunciare a imaginar lo que pasa por sus cabezas porque sus ojos les delatan.

Es curioso que en el cine y la literatura los autores tengan  una cierta debilidad por los justicieros, que es una forma de justicia suplente, y por supuesto ilegal, que se inventan los guionistas de cine, que juegan con el subconsciente de la sociedad, pero tanto los lectores de novela negra como los aficionados al cine de acción descargan sus impulsos de justicia insatisfecha viendo películas del Oeste como Sin Perdón o leyendo historias como el clásico de la literatura El Conde de Montecristo o el Alcalde de Zalamea

La ventaja con la que juegan los asesinos es la ausencia de pasión de la justicia que no busca venganza sino una satisfacción temporal de las victimas esperando que se olviden del asesino que ha dejado viuda y huérfanos, a los que después de darles el pésame se olvida de ellos.

Nosotros en España tenemos una historia truculenta parecida a la que dejo en Italia la Mafia o la Camorra dos organizaciones de delincuentes que le echaron un pulso al Estado.

La justicia no tiene emociones y muchos de los asesinos  de ETA que mataron, sin importarle el dolor que provocaban, nunca tuvieron la decencia de pedir perdón.

Diego Armario