Los comunistas autotitularon los regímenes políticos que implantaban en los países que caían bajo su dominio como Democracias Populares, las democracias más avanzadas del mundo, contaba su propaganda.

Según Carmen Calvo, la nueva Ley de memoria democrática permitirá «homologar» la democracia española a las más avanzadas del mundo. No nos cabe la menor duda. La norma es digna de la República Popular Democrática de Corea, ese tipo de democracias populares que sirve de modelo a este gobierno ultraizquierdista.

Entre las medidas que incluye la nueva legislación para la “reparación de las víctimas del franquismo”, incluye la anulación de todos los juicios celebrados sin garantías y por motivos políticos durante el franquismo. Imagínense la pretensión de anular los juicios de Nuremberg.

Declarar que los nazis fueron injustamente condenados, lo que equivaldría a reparar su memoria.  Pues eso persigue esta nueva ley, que justificará los crímenes contra la humanidad del marxismo durante la guerra civil y del terrorismo comunista y separatista, al anular las condenas pronunciadas por los tribunales franquistas contra sus autores.

El Congreso y el Gobierno de Pedro Sánchez ya dio rienda suelta a su afán retrojusticiero con el rechazo de la condena a Luis Companys y Jover, que en octubre de 1934 proclamó la independencia de Cataluña, y que durante la Guerra Civil fue responsable de la represión en Cataluña que no solo no desconocía y permitía, sino que apoyó con sus medidas legislativas y de gobierno.

El 23 de julio de 1936 promulga un decreto por el que “1º Se crean las milicias ciudadanas para la defensa de la República y la lucha contra el fascismo y la reacción … 2º En toda Cataluña se constituirán los Comités locales de defensa que deberán obrar de acuerdo con el Comité Central”.

La actuación de esos comités y milicias, tuvo como resultado el asesinato en Cataluña de 8.000 personas sólo durante 1936, según estimaciones del propio Companys y el destacado miembro de ERC, Jaime Miravitlles. Companys firmo personalmente la autorización para aplicar decenas de penas de muerte, fue condenado por sus gravísimos crímenes el 14 de octubre de 1940.

Una condena que se decretará nula por la infame Ley de memoria democrática.

Solo faltaría añadir a la lista a Rodrigo Lanza, el ultraizquierdista recién condenado por asesinar a Víctor Laínez.

Al fin y a la postre su delito ha sido reventarle la cabeza a un facha, la misma conducta heroica de los condenados por el franquismo por asesinar facciosos indefensos, violar monjas, torturar curas o pegarle un tiro por la espalda a un policía armada o guardia Ccvil.

Sin duda hacía falta una ley de memoria historica que reparase la represión del franquismo y reconociese esta gran labor de los injustamente condenados como asesinos en favor de la libertad y la democracia.

Matro Requesens ( El Correo de España )

viñeta de Linda Galmor