KEYNES EN EL BAR

El turismo es el petróleo de España. Es algo en lo que no hay que insistir por obvio. No solo genera empleo, sino que es una de las fuentes de ingreso más relevantes de nuestra economía.

La oferta española es básicamente de sol y playa, pero desde un tiempo a esta parte se están consolidando otras modalidades, como la cultural o la de compras. El Covid-19, de todos modos, ha colocado al sector en el peor de los escenarios.

Sin necesidad de arriesgar, España debería ser audaz en este campo. El tortazo económico puede ser menos si sabemos actuar con inteligencia, sin renunciar a nada. Claro que detrás de la industria turística en nuestro país no están únicamente los grandes núcleos hoteleros o de aviación. También habita y se desarrolla la pequeña hostelería, con gran éxito por cierto.

Un subsector que va a sufrir como ningún otro. El 80 por ciento de estos negocios son explotaciones familiares. Cuando se habla de rescatar empresas, creo que hay que ofrecer una alternativa keynesiana, si esto es posible, a esas miles de familias que poseen un restaurante, una cafetería, un bar, un mesón…

No dejan de ser parte de la acusada personalidad del alma de España.

El Astrolabio ( ABC )