Tengo la sensación de que Pedro Sánchez ha empezado a no dormir por las noches porque se está cumpliendo la premoción que tuvo sobre la inquietud insuperable que  le produciría  tener en el gobierno a Pablo Iglesias y por más que sorprenda quienes desconfían de él yo creo que  ese día dijo verdad cuando se refirió a  lo que sufriría “su persona”, como le gustaba decir como si él y ella fuesen dos.

Ese momento ya ha llegado y ha empezado a sonar el “tic tac”, aunque no esté próximo el día en el que se produzca el divorcio porque se necesitan tanto como se desprecian y ninguno de los dos quiere arriesgar la vida de nuevos ricos que llevan pagada por todos los contribuyentes. La conveniencia  garantiza por ahora la convivencia  pero  Sánchez tendrá que contratar a un psicólogo para que le ayude a superar el trauma que le provoca el del moño negro y la camisa roja.

No voy a negar que el escenario de esa ruptura anunciada me excita porque siempre me ha gustado incorporar una buena dosis de drama en mis novelas, y la vida del matrimonio político entre ambos personajes es tan previsible que no tengo ninguna duda de que terminará en los tribunales o en las páginas del semanario  “El CASO”, si todavía existiera.

Por hacer un paralelismo entre dos ejemplos antagónicos el  previsible divorcio Sánchez- Iglesias se asemeja al de Casado- Cayetana Álvarez de Toledo, (de la que escribo sus dos apellidos porque para eso es marquesa,)  con la diferencia de que el Presidente del PP ha conseguido desalojar a su mosca cojonera sin que se produzcan daños colaterales y  el día que Sánchez se decida  a recuperar el sueño va a tener enfrente a un enemigo que a día de hoy y desde el gobierno está acumulando informes y munición contra él.

La política es una profesión peligrosa porque una buena parte de los que se dedican a ella podrían perfectamente trabajar en la cosa postra , y basta con recordar la historia pasada y presente de las ilegalidades y connivencias con el crimen organizado de los dos principales partidos políticos, para deducir que nadie está libre de sufrir un accidente. El denostado comisario Villarejo, fue condecorado por el socialista Rubalcaba y el popular Fernández Díaz.

Pablo Iglesias está haciendo como los perros de raza que mean para marcar su territorio, y cada  vez que se pasea por una televisión cuenta que en el gobierno el macho alfa es él,  porque abronca a Sánchez cuando le oculta alguna noticia que por prudencia política cree que no debe conocer anticipadamente.

El tiempo que dure ese matrimonio contra natura depende de las tragaderas de Sánchez, y mientras tanto Iglesias colecciona material para cuando se declaren  la guerra.

Diego Armario