LA AGENDA DE LA IMPUNIDAD

Resulta bastante burda la maniobra por la que uno de los dos partidos que sustentan el Gobierno de coalición, Unidas Podemos, pretende seguir impulsando su proyecto disolvente del orden constitucional bajo la máscara del sentimiento humanitario.

Junto con los otros ocho partidos soberanistas (es decir, partidarios del inexistente derecho de autodeterminación) que ostentan representación en el Congreso -ERC, JxCat, PNV, Bildu, Más País, CUP, BNG y Compromís-, Podemos ha firmado un manifiesto que dice promover «el respeto a los derechos de las personas privadas de libertad».

En él utiliza el subterfugio de la excepcionalidad asociada a la Covid-19 para que el Gobierno dé pasos «para proceder al acercamiento generalizado a prisiones cercanas a sus domicilios de todos los presos que así lo soliciten». Ningún acercamiento generalizado puede ser justo, como no lo es el indulto sin otra justificación que el cambalache político y el cálculo electoral.

A nadie que no sea un ingenuo se le oculta el interés del nacionalismo vasco y catalán en usar la pandemia para materializar la fantasía de impunidad que llevan largo tiempo acariciando. La quieren para aquellos que por sus graves delitos cumplen condena: terroristas o golpistas vinculados a sus respectivas ideologías.

Pero la enfermedad no pone en suspenso la aplicación de la ley: lo contrario sería añadir degradación jurídica a un enorme desafío sanitario y económico. Cada día es más tóxica la presencia del socio de Sánchez en el Gobierno, paladín de todas las fuerzas centrífugas del Estado.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor