LA AVERSIÓN A LA BANDERA ESPAÑOLA

Ayer y hoy en muchas ciudades de España, incluida Barcelona, se están produciendo manifestaciones pacíficas y festivas de gente que porta la bandera de España o la señera, y hay que tener huevos para hacerlo porque entre ignorantes,  pusilánimes, acomplejados y cobardes, hay demasiados personajillos que se avergüenzan de portar un símbolo constitucional, por miedo a que le llamen franquista.

Hace unos cuantos meses una persona,  que yo creía razonable,  me  replicó a gritos en plena calle que la bandera de España tenía esa connotación,  frente a mi argumento de que  su origen está en el año 1785, durante el reinado de Carlos III, aunque no fue hasta el año 1843 cuando la reina Isabel II la instauró como bandera nacional española,  y tal vez algunos ignoren que el escudo que aparece en la bandera constitucional se incorpora en diciembre del año 1980 a iniciativa del PSOE, para despojarlo de las adherencias incorporadas por el franquismo y se le entroncan con la tradición que arranca de 1868.

La gente culta, y el que me gritaba lo es, conoce esos datos, pero les da lo mismo porque los argumentos hace mucho tiempo que han sido sustituidos por un relato mendaz construido a la medida de una ideología que se alimenta de la confrontación entre las dos Españas,  y eso ha calado en la sensibilidad miedosa de quienes prefieren no discutir y dejarlo pasar.

Estos días, en los que la agresión fascistoide del gobierno de Puigdemont ha provoca do una reacción de dignidad en los catalanes que también se sienten españoles y en cuantos les apoyamos desde cualquier otro rincón de este país, han vuelto a aparecer banderas constitucionales en balcones y  manifestaciones, y ese hecho ha herido al sensibilidad de los equidistantes que se han vestido como las honorables damas blanca de Cuba con tal de no aceptar la enseña de nuestro país.

Hasta Pedro Sánchez, que encargó un montón de metros de la bandera constitucional  para colocarla en la sala del Psoe el día de su presentación como candidato a la Presidencia del gobierno en junio del 2015 y le falto llevarse unos discos de Manolo Escobar para ponerle letra y música  a su simulación,  ayer apostaba por las banderas blancas que pedían el dialogo entre los golpistas recalcitrantes y el gobierno.

Hay una cosa que se llama vergüenza, otra que se llama dignidad y otra que se llama coherencia, y esos tres productos no son desechables ni se compran en las tiendas que te garantizan que te devuelven el dinero si después de unos días quieres devolverlos.

España es uno de los pocos países en los que la bandera les estorba a los ciudadanos, porque en Francia, Italia, Alemania, Rusia o Estados Unidos, sus  gentes aunque unos estén en las antípodas de los otros, aceptan su bandera como algo común.

Cada uno puede sentir lo que le dé la gana o le dicte su corazón frente a una bandera. Unos la respetan y  otros la consideran un trapo, lo llamativo es que aquí se aceptan todas las enseñas, menos la que es constitucional.

Diego Armario