LA BANDA DE PANCHO VILLA

Este Gobierno es un conjunto descoordinado de fuerzas en el que cada cual tira por donde le conviene, cuando le viene bien, y sin tener en cuenta cuál es la mejor opción. Hay varios ejemplos, pero el último de ellos ha sido el de la campaña promovida desde el Ministerio de Igualdad para que sea una realidad “Sola y borracha quiero llegar a casa”. No puede haber un lema más desafortunado que promover, ni uno que mejor avale la tesis con la que comencé este artículo: que las chicas de Unidas Podemos van a su aire y nadie se atreve a pararle los pasos.

A lo sumo, a sugerir, insinuar, hacer ver o, como mucho, comentar que hay cosas que se podían hacer de otra forma. Porque ya se sabe que, si quien lo dice es de sexo masculino, da igual cuál sea su orientación sexual, se le tacha de machista cuando de corregir a la titular del Ministerio se trata. Y si no, que les pregunten a los ministros de Interior y Justicia.

“Sola y borracha quiero llegar a casa”. ¡Qué guay es la ministra!, habrá pensado algún descerebrado y más de una indigente intelectual pensando que eso es defender el feminismo. ¿Sola y borracha? No me lo puedo creer. Se nota que este asunto ha sido iniciativa individual de un solo ministerio, porque de otra forma no se explica.

Si hubieran hablado con la Dirección General de Tráfico, les habrían puesto al día de qué les parece la idea de volver a casa borrachas y solas, porque de los 143 peatones fallecidos en 2018, el 38’5% dio positivo en piscofármacos, alcohol y drogas de abuso; y algunos de ellos en más de una de las anteriores sustancias.

Como ocurre con los conductores, el 80% (114 fallecidos) había alcanzado o igualado la tasa de 1,2 gramos/litro. ¿Siguen pensando que es un buen eslogan que las mujeres vuelvan borrachas y solas?

Eso andando, claro. Porque, si es en coche, las cifras empeoran. Y mucho. Del total de conductores muertos, 535, el 40%, había consumido alcohol superando la tasa mínima permitida y ello, como se puede deducir, influyó negativamente en la muerte de todos ellos. ¿Siguen viendo guay eso de volver casa solas y borrachas?

En los servicios de urgencias sanitarias les habrían podido informar que, sólo en Cataluña, 80 jóvenes son atendidos cada fin de semana por los servicios de emergencia a causa de intoxicaciones etílicas, lo cual hace un total casi 4.000 al año. A nivel nacional, como pueden imaginar, mucho más. Y las descerebradas mentes de los y las que han pergeñado esta campaña, solicitando volver a casa borrachas, y encima solas. ¡Qué pena!

El Foro Mundial de Investigación contra el Cáncer ha alertado que una simple copa al día puede tener relación directa con siete tipos de Cáncer: cavidad oral, colon, hígado, mama, faringe, esófago y estómago. Ni quito, ni añado nada.

Y el Ministerio de Sanidad advierte en su página web que “El consumo de alcohol durante los fines de semana, sobre todo entre los jóvenes, se ha convertido en un problema de salud pública. Las investigaciones desarrolladas en los últimos treinta años, han demostrado que el consumo excesivo de alcohol puede provocar graves trastornos físicos, psicológicos y del comportamiento. El riesgo de padecer estos trastornos a lo largo de la vida es mayor cuando este consumo se inicia en la adolescencia.”. Pero, por el feminismo que no quede: “Sola y borracha quiero llegar a casa”.

Por último, no hay que olvidar que el alcohol no afecta por igual a hombres y mujeres, por mucho que a los defensores a ultranza de la igualdad les moleste reconocerlo. El alcohol afecta de modo más grave a las personas con menor masa corporal.

Como, en general, la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño, menores cantidades de alcohol pueden generar más rápidamente daños psico-orgánicos y desarrollar problemas con el alcohol más fácilmente que en el varón.

Y no es que lo diga yo. Habría bastado con que, de nuevo, también lo consultaran con el Ministerio de Sanidad.

Pero como esto es una banda, pues ya se sabe: “toos p’alante y el que pueda que tire”.

Fran Ruiz ( El Correo de Madrid )

viñeta de Linda Galmor