Cree Albert Rivera que «levantar la bandera del pacto con el PSOE en plena campaña electoral de las segundas elecciones de 2019» supuso su «muerte política». Puede ser. Levantando banderas no hay quien gane a un Sánchez que es capaz de vaciar un bazar chino si le viene bien, aunque a veces parezca que no tiene la más remota idea de lo que significa como símbolo.

No hay más que ver el despliegue de rojigualdas que se trae últimamente, sobre todo desde que depende de los separatistas y los proetarras para seguir en La Moncloa. El otro día llenó Sol de banderas de España y de Madrid, cuando se reunió con Díaz Ayuso, igual que hizo en la presentación del programa europeo del PSOE en el mes de marzo de 2019, en este caso acompañando la española de la europea.

El ivanredondismo tiene estas cosas, que lo mismo le da que le da lo mismo. Pero quizás el mayor error de Rivera no haya sido haber levantado la bandera del pacto con los socialistas. Es previo el fallo.

La única manera de evitar que el dirigente del PSOE siguiese en La Moncloa era evitar la división del electorado de centro-derecha. En las elecciones de abril de 2019 el PP obtuvo 66 diputados, Cs, 57 y Vox, 24, lejísimos de evitar una mayoría de izquierdas apuntalada con separatistas y proetarras.

Si hubieran acudido juntos habrían conseguido 175 asientos en el Congreso, que con los dos de UPN mandaban a Sánchez a su casa. Evidentemente no era sencillo, pero Albert no hizo ni amago.

Pensó acaso que con la repetición electoral iba a conseguir el añorado sorpasso al PP, que tras el subidón de abril se convertiría en el líder indiscutible del centro-derecha, que por fin iba a conseguir la histórica gesta de hacer añicos el bipartidismo, ese ogro de la «nueva política», y que con algo de suerte tendría a tiro La Moncloa para poner en marcha una España liberal, modernita y pimpolluda.

Pero con nuestra ley electoral en la mano la aritmética no resulta tan sencilla, por separado uno, más uno, más otro no suman tres, sino oposición.

Así que Rivera pasó de aquel bonito cuento de la lechera a levantar la bandera del pacto con Sánchez cuando vio que las encuestas pintaban como pintaban.

Ya era tarde -como ayer reconoció- porque Sánchez ya tenía en la cabeza el frente de izquierdas (pese a que mintiese una y otra vez en la campaña a los españoles negando esa posibilidad) y esa bandera terminaría en convertirse en su mortaja política.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor