El 4 de julio de 1870, hace 151 años, se promulgaba en España la Ley preparatoria o de abolición gradual de la esclavitud, conocida como “Ley Moret”.

A partir de entonces y muy progresivamente, la civilización fue haciendo su trabajo hasta llegar al estado en que el hombre fue libre.

En España, la abolición de la esclavitud continental tuvo lugar en 1837, excluyendo a las posesiones españolas de ultramar por las presiones ejercidas por los nobles de Cuba y Puerto Rico. Tras años de lucha el esclavismo puertorriqueño fue abolido en 1873 y el cubano en 1880.

Esto era en siglo XVIII. Tras 151 años;  la “esclavitud”, nos muestra la más siniestra y oscura de sus caras. Presentando una imagen de “modernidad”, el siglo XXI, en nuestra patria, España, nos proporciona y nos dispensa todo un abanico de “ventajas” y “bienestar social”,
Hoy existe una esclavitud MODERNA, que consiste en:

-Ya desde muy pequeños;  antes de ir a la escuela, los niños y niñas son aleccionados desde los “mass media”, de comunicación, de los medios, modos y formas que deben observar para ser un ciudadano “correcto”; que básicamente consiste en: “no decir lo que se piensa”, “como debe vestir”, “que debe comer”, “que música debe escuchar”, etc.

-Una vez en la escuela; el proceso se torna más virulento e invasivo, pasando al segundo nivel, que consiste en el adoctrinamiento sectario de tintes político-sociales. En esta fase realmente peligrosa; se abordan temas como: “todo lo que represente identidad de Patria, religión, cortesía, urbanidad es “fascista “y “nazi”.

Por el contrario; todo lo que rechace u odie los valores anteriormente descritos significa “modernidad”. Toda esta fase de programación sectaria se aplica con el principio de “gradualidad”, propio de la ingeniería social.

Por ejemplo, asistir a misa, es un acto “fascista” y “nazi”; en cambio orinar en un portal vecinal, los restos de cerveza ingerida y otras drogas, los viernes y sábados noche; es un acto “progresista” y “demócrata”, además de “moderno”.

-Cuando el niño es adolescente tienen dos caminos; a saber: Ir a la Universidad o Formación Profesional o incorporarse al mundo laboral.

En el primer caso; el proceso gradual de adoctrinamiento continúa en una fase más avanzada, hasta el punto en que por norma general es habitual la presencia en las aulas de elementos filo-terroristas callejeros y otros alborotadores, que se dedican a pretextar su presencia con la excusa de que están cursando estudios. Forman parte del “aparato”.

-Si el joven decide incorporarse al mundo laboral; se encontrara con:  salarios bajos en contraposición a la carestía de la vida y unas retenciones en IRPF que obligan a pagar más cuanto más ganas; es decir «cuanto más trabajas». El trabajador se ve en la penosa obligación de trabajar muchas más horas o trabajar en diferentes sitios. Tal es asi, que «cuanto más trabajas no es para vivir mejor sino para pagar más a Hacienda, poder pagar facturas y  la carga impositiva asfixiante» que entre otras cosas es útil para mantener vagos y maleantes.

-Por otra parte; el “aparato” se dedica a: -«Asfixiar» a las empresas con «presión fiscal» del 35,2% que en una PIME, supone la conversión del beneficio en «residuo». Las empresas se plantean si ¿vale la pena seguir? Y cierran; generando bolsas de paro.

-Como el “aparato”, además se erige en “adalid” y “garante” de los derechos humanos, destina cantidades ingentes de dinero para “ayudas” pero no a los españoles necesitados, sino de manera  “discrecional”, a fin de satisfacer “estómagos agradecidos”, en forma de prebendas de orden político social con objeto de obtener réditos electorales. Se dio el escalofriante caso de que dos de los elementos terroristas que atacaron Barcelona en los atentados de Agosto percibían cada uno 2000€, sin trabajar.

-Por fin el joven se hace “viejo”, y no cobra la jubilación o cobra una miseria, después de haber estado toda su vida dejándose la sangre para levantar el país.

«Estamos condenados a ser libres».

Andres C.R. ( El Correo de España )