Fue su medida estrella, y casi la única de relevancia con la que se presentó a la reelección. Pero Manuela Carmena no solo fracasó en las urnas a la hora de revalidar el cargo sino que aquella iniciativa emblemática llamada Madrid Central resultó una chapuza, tal como advertía la oposición.

Ahora podrían quedar sin sustento legal, en caso de sentencia firme en el Supremo, todas las multas impuestas desde su entrada en vigor. Desde marzo de 2019, el Ayuntamiento ha llegado a multar hasta a 4.000 conductores al día.

Sin entrar al fondo del asunto, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha anulado las restricciones al tráfico adoptadas durante el mandato de Carmena por defectos formales.

El TSJM estima así parcialmente los recursos presentados por el Partido Popular -entonces en la oposición- y la empresa DVuelta Asistencia Legal, que denunciaban que la ordenanza de la alcaldesa omitió el trámite de información pública y prescindió de una memoria económica justificada.

Una vez más se ha puesto de manifiesto la insolvencia del populismo: la urgencia electoralista llevó a la marca municipal de Podemos a apresurar su plan saltándose los requisitos preceptivos.

Crear un área de bajas emisiones es una buena medida que han adoptado muchas otras capitales, pero la oposición denunció en su momento las irregularidades que rodearon la medida.

Hoy la Justicia le da la razón, y corresponderá al actual equipo de Almeida y Villacís reconducir el proyecto desde la gestión eficiente, el diálogo con residentes y comerciantes y el respeto a la ley.

El Mundo