Como todas las semanas, ésta ha venido cargada de acontecimientos, decisiones y omisiones clamorosas de este vergonzoso Gobierno y de sus cómplices de viaje. Sin embargo, hay un suceso que, al menos para mí, destaca sobre todos, como es el salvaje acoso al “niño de Canet” por parte de la propia Generalitat, con el “placet” de este Gobierno, huérfano de toda clase de moral.

Eso sí, cuando un homosexual denunció una falsa agresión en Malasaña, el Gobierno se puso en pie de guerra haciendo el más espantoso de los ridículos cuando se supo que todo era una farsa urdida por el supuesto agredido.

Ahora la víctima es un niño y una familia que exige lo que la Ley impone, que es tener un mínimo de horas de enseñanza en castellano. Los separatistas acosan al niño y a su familia ante la pasmosa pasividad de un Gobierno que mira hacia otro lado porque se trata de un asunto que toca muy de cerca a sus socios parlamentarios.

La ley es clara, como lo es la Constitución, cuando en su artículo 3.1 proclama que “el castellano es la lengua oficial del Estado” y que “todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”.

Pero, claro, estamos hablando de un niño y una familia que son acosadas y acusadas por los independentistas que, como se sabe, nada quieren saber de la Constitución española. Ellos ven las cosas “a su manera” y la portavoz de la Generalitat catalana rescata el viejo argumento de la supremacía frente a la sentencia del Tribunal Supremo que mantiene un 25% de la enseñanza en castellano: “Es una vulneración flagrante al derecho de la mayoría de las familias y los alumnos del centro […] Que un solo alumno obligue a cambiar la lengua al resto es por lo menos sorprendente”.

La Generalitat, lejos de amparar al niño y a los padres que reclaman su derecho, al cobijo del 3.1 de la C.E., los abandona, expuestos a la lapidación y escarnio de sus vecinos y demás grupos de acción directa. Porque ellos avanzan hasta la eliminación total del castellano en la enseñanza y van a su miserable bola. Una bola que parece habérsele atragantado a este Gobierno de miserables, para quien todo vale mientras le apoyen (que esa y no otra es su divisa).

Un Gobierno que mira para otro lado, sin vergüenza alguna cuando la víctima es un niño, porque sus verdugos son, nada menos que sus mayores cómplices para mantenerse en el poder. Un Gobierno de miserables que causa vergüenza a todos los españoles y que sigue desconociendo la realidad de lo que está pasando fuera de La Moncloa, porque nada hace frente a sucesos como el del niño de Canet.

A todo esto, la policía ha trasladado un mensaje adicional de alerta a las autoridades catalanas: los radicales preparan ya acciones violentas contra la familia del niño para forzar que tengan que renunciar a su reivindicación. Acciones para forzar la marginación y el miedo de su familia y del propio menor.

El primer toque de atención no ha tardado en llegar con una manifestación este mismo viernes 10 de diciembre, mientras la familia sufre desde hace días el hostigamiento de los radicales y de otros padres del centro escolar, que han llamado incluso a aislar al pequeño en el colegio y apedrear su casa. Ninguna reacción por parte de Sanchez y de su Gobierno ante tanta ignominia que cada vez recuerda más al régimen nazi de persecución a los judíos …

La ignominia sigue con el supuesto Defensor del Pueblo (Ángel Gabilondo) que ante estos sucesos se pone de perfil porque, en unas declaraciones en TVE dijo: “no hemos conocido todo lo que lo que hay que conocer para poder tomar una resolución”.

Pero … ¿a qué espera este desecho humano? ¿a que tanto el niño como su familia sean objeto de un linchamiento público, para actuar, entonces? ¿es ésta, realmente, la función de un verdadero Defensor del Pueblo? Porque ¿acaso el Defensor del Pueblo no está para realizar esas investigaciones? Se está incumpliendo, una vez más, la Constitución, así como una sentencia judicial firme que impone un mínimo de clases en castellano, y nadie en este puñetero gobierno mueve un solo dedo.

Lo peor es que el ejemplo cunde y ahora es el PNV quien exige reforzar el uso del euskera en Navarra, para lo cual la presidenta de Navarra, María Chivite, y el lehendakari del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu, han firmado este viernes la renovación del Protocolo General de Colaboración entre el Gobierno de Navarra y el Gobierno del País Vasco que actualiza la cooperación entre ambas Comunidades «hermanas».

Sin embargo, este acuerdo, que se extiende a treinta materias diferentes, destina un apartado especial a la política lingüística. Así, el PSOE da un paso más en Navarra para relegar al castellano en favor del euskera ya que han acordado «reforzar el conocimiento y uso del euskera».

Total; hemos vivido bajo dos estados de alarma inconstitucionales, y no ha pasado nada (al menos, hasta ahora) y el Gobierno sigue sin decir esta boca es mía en cuanto a las vacunas y la nueva ola de la pandemia. Allá se las apañe cada CCAA que el gobierno está para otros menesteres más importantes.

Y es que tenemos un Gobierno que ya ni sabe a quién representa (porque, desde luego, a la gran mayoría de los españoles, no). Eso sí a los comunistas, como el Ministro Garzón solo se le ocurre (en vísperas de Navidades), orquestar una campaña contra los juguetes, y me pregunto, una vez más, si esta gente sabe, siquiera, en qué país vive.

Porque, para colmo, culpa a la derecha de “instrumentalizar” el acoso al niño de Canet, y se queda tan pancho. Y de la Ministra de Igualdad (una tal Irene Montero) nada se espera, tampoco, porque también vive en otro mundo, se queda calladita ante el acoso al niño de Canet, y demuestra que no todos somos iguales (salvo quienes le doran la píldora, claro está).

Ya está bien, ya vale de tomarnos el pelo, una y otra vez, Sánchez, sin dar la cara más que cuando te conviene, porque, tarde o temprano, tendrás que rendir cuentas al pueblo … Y es que, si las personas valen lo que vale su palabra y sus acciones, queda muy claro lo que vales … NADA.

Jose Luis Villar ( El Correo de España )