LA CONEXIÓN ESPAÑOLA

Aterrados por las encuestas, los podemitas han ideado un eslogan que los retrata: Conectar con España. Esa tarea exige, naturalmente, desconectarla antes y despedazarla en repúblicas de taifas, como pactaron Junqueras e Iglesias en Can Roures. Pero el millón de barceloneses que ha salido a la calle en el último mes enarbolando cientos de miles de banderas españolas está muy conectado con España. El Gobierno de Rajoy, telesocio de Iglesias, es el que no conecta con ellos y no tritura la estructura golpista, cuyo gran legitimador es el que iba para Lenin de Vallecas y se ha quedado en Duran i Lleida de Ada Colau.

Si Podemos, íncubo de Venezuela y súcubo de Irán (“cabalgar las contradicciones”, llamaba Iglesias a lo que ahora denuncia en los juzgados) se hunde en las encuestas mientras sube Ciudadanos, y PP y PSOE se estancan es precisamente porque la nación española, la única nación que Iglesias no reconoce en España, se ve en peligro y reacciona masivamente contra una casta política, en la que pastan Podemos, sus confluencias y alcantarillas, que quiere cargarse la Constitución, que quiere despojar de la soberanía nacional a todo el pueblo español, sujeto político constituyente y fuente de legitimidad de cualquier legalidad institucional. Si en vez de degradarlo a gente, Iglesias respetara al pueblo español, que así figura en la Historia Universal, no iría camino de la ruina en las urnas.

Pero España está muy bien conectada desde hace 2.000 años. Las calzadas romanas son una red de conexión sólo mejorada por el AVE. Y hace muchos siglos que los españoles tienen una formidable conexión: la lengua española nacida en Castilla, lingua franca o lugar de encuentro de los romances peninsulares en que se dispersó el latín. En esta lengua diferente a todas y por eso mismo aceptada por todos, se entendieron siempre los españoles y ahora lo hacen 500 millones más. ¿Qué habrían hecho etarras y podemitas en Caracas sin el español?

Y esta lengua, cuya literatura nos honra y precede, está siendo atacada salvajemente en las escuelas bajo yugo separatista, como muestran los terribles informes de EL MUNDO. Esa es la conexión que quieren destruir los socios de Iglesias, a cuyo servicio gritó “Visca Catalunya lliure i sobirana!“. Conectaos a España vosotros, que nosotros ya estamos conectados.

Federico Jiménez LoSantos