LA CONTUNDENTE CARTA DE PAGAZA A SÁNCHEZ SOBRE LOS PRESOS ETARRAS

Estimado presidente,

 En el año 2012 el Tribunal Constitucional legalizó la sigla heredera de ETA, SORTU, incluyendo unas líneas rojas para preparar el fin del terrorismo y el post-terrorismo.
  1. Violencia: la equiparación de la violencia con la coacción legítima que un Estado de Derecho reserva a las Fuerzas de Seguridad del Estado.
  2. Víctimas: Tratar de igualar el sufrimiento infringido a las víctimas del terrorismo con la pena de los condenados.
  3. Chantaje: legitimar los actos terroristas como medio para lograr objetivos políticos.
  1. Autores: Ensalzar a los autores de actos terroristas como “víctimas” o “héroes”, máxime desde instituciones.
  2. Legalidad: incitar al incumplimiento de las leyes con el objetivo de conseguir metas políticas.

Estas líneas rojas deben estar, a mi humilde entender, presentes en la política del nuevo Gobierno para evitar la impunidad social e histórica.

Como estrategas y manipuladores que son, ETA y su entorno han burlado la letra y el espíritu de las líneas rojas. No han dejado de homenajear a los etarras. No dejan de enaltecer a los  terroristas por haberlo sido. ETA no ha condenado el terrorismo y ha equiparado su violencia con la represión legal y legítima del Estado. Equiparan sufrimientos para evitar asumir que mataron por una identidad entendida fanáticamente.

El negacionismo

Presidente, la piedra angular de la manipulación y estafa es que no aceptan que lo de ETA fue terrorismo. Y la estrategia actual de su entorno es, en el fondo, negacionista. Esta estrategia supone una amenaza para la política vasca y española porque la mentira lo contamina todo y además supone un daño moral para muchas personas.

Si los poderes públicos toleran que las líneas rojas sigan desapareciendo, serán cómplices de la estafa de ETA y su entorno, y pese a las buenas intenciones y la generosidad buscada no será una política de convivencia, sino de mentira.

Los lobistas de ETA buscan no sólo el acercamiento de los presos a cárceles vascas y navarras, sino los beneficios penitenciarios de la reinserción, sin cumplir la ley. Sin aceptar que fueron condenados por terrorismo, aunque la ley exige el arrepentimiento. Y eso es un pulso político al Estado, aunque lo disimulen.

Nunca equiparación

Ante su disolución, ETA ha legitimado una vez más el asesinato político al pedir perdón sólo a las víctimas que no estuvieran en el “conflicto”, que ellos definen y que equipara su violencia ilegítima con la coacción legal y legítima del Estado de Derecho.

Restablecer las líneas rojas debe ser prioritario para el nuevo Gobierno, antes de cualquier modificación de la política penitenciaria.

Deben desaparecer pues los agradecimientos a ETA por haber matado. Deben cesar los recibimientos como héroes a los presos etarras.

Debe terminar el enaltecimiento de los terroristas presos en cada fiesta popular, porque los niños y niñas reciben el mensaje de que son héroes. Y, por supuesto, presidente, las reglas para la reinserción y los beneficios penitenciarios deben cumplirse.

Le haremos llegar el informe “Anormalidad democrática en el post-terrorismo: Agradecimientos de ETA y homenajes a etarras en el País Vasco” sobre este tiempo de posterrorismo etarra con un espíritu constructivo.

Atentamente, deseándole lo mejor.

ElSemanalDigital.com