LA CRISIS MIGRATORIA ESTALLA DENTRO DEL PSOE

La gestión migratoria del Gobierno ha abierto ya una brecha dentro del PSOE por el indisimulado malestar del partido en Andalucía, reeditándose el enfrentamiento siempre latente entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. La decisión de Moncloa de hacer desembarcar el Open Arms en Algeciras ha hecho estallar al Ejecutivo andaluz, que tiene la mirada puesta en las próximas elecciones autonómicas -si se adelantan tendrían lugar este mismo otoño- y teme sufrir un coste en las urnas por la imagen que están dando en este delicado asunto.

Como a todos, al Gabinete de Susana Díaz también le cogió por sorpresa la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa. Y ahora se encuentra con el paso cambiado a la hora de diseñar una campaña electoral en la que no es posible culpar de todos los males a Rajoy y al PP. Por lo pronto, la presidenta andaluza teme que le salpique la errática política migratoria que ya se le está volviendo como un bumerán al Gobierno, con errores tan de bulto como el uso propagandístico y demagógico que se hizo de la acogida del Aquarius, las irresponsables declaraciones de varios ministros sobre la eliminación de las concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla o la premura con la que se ha decretado la sanidad universal para todos los sin papeles.

La ministra Batet salió al paso de las críticas del Gobierno andaluz defendiendo que Algeciras era el puerto en mejores condiciones para recibir al Open Arms. Pero no supo explicar en qué se basaba. Por el contrario, casi todos los colectivos han criticado que un barco que fue rescatado frente a las costas de Libia se desviara hasta allí, pasando antes cerca de otros muchos puertos españoles. Pero es que, además, Andalucía carece de centros específicos para la atención de menores migrantes -algo que saca los colores al Gobierno de Díaz-, a pesar de que sólo en lo que va de año han llegado ya a la comunidad unos 3.200. Y en este buque también iban a bordo 12, la mitad no acompañados.

Las autoridades andaluzas sí están cargadas de razón a la hora de denunciar la insolidaridad que están demostrando casi todas las comunidades autónomas, mirando hacia otro lado ante el problema migratorio. Basta recordar que las costas de Andalucía reciben ya más migrantes que Italia, Malta y Grecia juntas. El Gobierno central fue incapaz de arrancar compromisos a los distintos Ejecutivos regionales en la reciente Comisión Migratoria, en la que se reprodujo prácticamente un calco de la división que hoy existe en la Unión Europea, donde se está imponiendo la política del sálvese quien pueda.

 Difícilmente puede pedir Madrid en Bruselas una mayor coordinación y solidaridad comunitaria en este terreno, absolutamente imprescindible, cuando dentro de España rigen las taifas y las comunidades más alejadas del problema no quieren corresponsabilizarse del mismo y el Gobierno central no tiene mecanismos para repartir las cargas y los recursos de un modo mucho más equitativo.

Las instalaciones andaluzas están desbordadas y los medios son muy escasos ante el fuerte incremento de llegadas. Y, además, se están produciendo problemas derivados tan alarmantes como que en el Campo de Gibraltar los narcos vuelvan a campar a sus anchas como consecuencia de que casi todos los efectivos policiales estén destinados a afrontar la presión migratoria. Una situación insostenible que no puede mantenerse.

El Mundo