LA CUCHARA, EL AVIÓN Y LA PAPILLA

No consideró oportuno el secretario general del PSOE asistir a la reunión de la Ejecutiva del partido en la que se aprobaba el proceso de consulta a la militancia sobre el pacto firmado hace una semana con Podemos para gobernar España.

No tenía nada en la agenda oficial de Moncloa pero aun así decidió Sánchez no darse una vuelta por Ferraz para informar a la presunta dirección socialista, preterida de manera casi humillante, de lo que él había acordado 48 horas después del chasco del 10-N con Iglesias.

¿Para qué? Al césar nadie le chista, ni siquiera la Ejecutiva del partido, que se limita a decir «amén» a lo que determinen Sánchez & Redondo (Iván), la dupla con nombre de ferretería de postín que ha decidido convertir el partido en un simple atrezo donde el único debate de enjundia se establece sobre si aquel «Pedro el guapo» sale más favorecido en este o aquel cartel electoral.

Y por eso, porque el césar no da explicaciones a nadie, el resto de la dirección prefiere seguir la estela de Juan Palomo y suspende la rueda de prensa posterior a la reunión de la Ejecutiva. Ayer solventó con una nota de prensa toda la información que merecen los medios sobre las bases de la consulta a la militancia del acuerdo sellado con los populistas.

No vetan, pero no admiten preguntas, lo que al final produce la misma desinformación. Hasta el plasma ha desenchufado el sanchismo. Aunque casi mejor porque así nos ahorramos el bochorno de hace una semana cuando Ábalos le dijo a un periodista qué tenía que preguntarle.

En ese «no, mire, la pregunta no es esa, la pregunta es…» se resume el trágala que el PSOE de Sánchez intenta hacer deglutir a los españoles, el juego de la cuchara haciendo el avión para que el nene se trague la papilla sin rechistar mientras se imita el ruido de los motores.

El PSOE -se ha escrito recientemente en estas páginas- ha decidido que la S de la sigla ya no aluda al socialismo. Esa S quiere decir ahora «sanchista» y no hay más que hablar.

Por eso los barones andan más callados que en misa, sin atreverse a abrir la boca ante el infumable mejunge servido por Sánchez & Redondo: mitad de populistas, cuarto y mitad de separatistas, mitad de cuarto de proetarras y de peneuvistas y una pizca de Revilla, que siempre acude el primero con la lata de anchoas cuando el césar manda «¡formen!» a la tropa de «progreso» que ha de gobernar España.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor