De cuanto malo te pasa
la culpa lo digo sin guasa,
la tiene el cambio climático.

Si en vez de ser tu marido
un tipo guapo y simpático,
es gruñón y desabrido
e insufriblemente maniático,
la culpa es del cambio climático.

Si el discurrir de tu vida,
se ha tornado dramático
y ya nada te convida
a un reír aristocrático,
la culpa es del cambio climático.

Si se ha vuelto a evaporar,
tu sueño de pasar,
las vacaciones en un ático,
con vistas al mar Adriático,
la culpa es del cambio climático.

Si quisiste ser diplomático,
para viajar sin parar
y con ser un don nadie apático,
te has de contentar,
la culpa es del cambio climático.

Si la realidad que te circunda,
es vulgar y tremebunda
y transitas por el mundo ojiplático,
como un loco en un frenopático,
la culpa es del cambio climático.

Si de tanto pedir la luna,
te has quedado lunático
y tu ganancia es ninguna
de modo sistemático,
la culpa es del cambio climático.

Si cual perfecto fanático,
has querido y defendido,
un régimen democrático
y ahora estás jodido,
la culpa es del cambio climático.

Y en fin, si esto que escribo,
te parece ripioso o enfático,
descabalado o errático,
en verdad te lo digo,
la culpa es del cambio climático.

Andrés García-Carro
( ElCorreo de España )