Busco titulares de la historia política más reciente. A un año vista acaso, por acotar. Y es que tengo la «extraña» certeza de que al pobre presidente del Gobierno TODOS le culpamos de TODOS nuestros males y el pobre no hace más que trabajar por el bien del país y de TODOS sus ciudadanos…

¡Ah, pues no, es al revés! Me chiva Google: aproximadamente 30.100.000 resultados, en 0,27 segundos, y entre las informaciones más repetidas: «Sánchez culpa al turismo de que España sea el más afectado por el coronavirus»; «Sánchez culpa del aumento de contagios a la “relajación por parte de la ciudadanía”»; «Sánchez culpa a “algunas comunidades” de los malos datos en contagios»; «Sánchez acusa de “irresponsable” al PP y le culpa de su pacto con EH Bildu»; «Sánchez culpa al PP de haber dejado a España sin recursos para atajar la pandemia»; «Sánchez culpa al PP de romper un acuerdo casi cerrado sobre el CGPJ»; «Sánchez elude toda culpa en el cruel rebrote y carga en Ayuso la responsabilidad»…

Presidente, ¿y no tendrá la culpa también el «cha-cha-cha» como cantaba el gran Jaime Urrutia? Una canción, por cierto, que dicen las malas lenguas que fue el origen de las discrepancias en el seno del grupo, Gabinete Caligari, y su principio del fin… Tome nota.

El caso es que sea de quien sea la culpa seguimos sin tener presupuestos para 2021, no hay acuerdo con el principal partido de la oposición -algo pedido a gritos ya con desesperación por muchos-, y a Sánchez por supuesto no se le ocurre otra cosa que acusar a Pablo Casado de ser el único responsable.

Un auténtico círculo vicioso. Porque el Gobierno, que estos días ha puesto de nuevo en marcha la maquinaria propagandística para derogar la reforma laboral, pide apoyo a todos los partidos para aprobar los Presupuestos como condición «sine qua non» para recibir los fondos de ayuda procedentes de Europa y olvida que esta considera vital no derogar la reforma (algo que, por cierto, desde Bruselas desmientes). ¿Curioso verdad?

Pero la culpa no es ni mucho menos de él, es de un líder de la oposición que no quiere apoyar unas secretas cuentas, de las que ni siquiera se conoce la cifra de techo de gasto -ineludible para saber con que dinero se cuenta para evitar la hecatombe que se nos avecina y no se descontrole el déficit ni dejemos una herencia insufrible a nuestras tres próximas generaciones-, ni le hace partícipe de las previsiones de reparto de esos fondos europeos.

La foto con Casado de principios de mes buscaba eso. Culpabilizar al PP de la futura situación económica del país. Una foto que se producía tras cinco meses pandémicos de total desprecio a su persona, y con un partido sentado a la derecha (bueno, izquierda) del «Padre» que se define como comunista, que apoya la independencia de Cataluña y que dice que tiene que venir la tercera República a España. Pero tiene que apoyar esas cuentas sí o sí.

Lo dicho, «La culpa fue del cha-cha-cha, sí, fue del cha-cha-cha, que me volvió un caradura por la más pura causalidad».

María Jesús Pérez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor