La presión de Podemos sobre Pedro Sánchez para que el PSOE sea subalterno de todas sus propuestas económicas nunca tiene final.

Por disparatadas que sean sus iniciativas, no hay un solo día en que Podemos no se descuelgue con una idea para tensionar al Gobierno en busca de que los ministros socialistas queden desautorizados.

Sin embargo, ayer fue José Luis Escrivá quien negó a Podemos, por inviable, su proyecto para instaurar en España la jornada laboral de cuatro días.

Ni tenemos el tejido productivo necesario, ni Iglesias pretende pactar nada con los empresarios. Solo quiere imponer su agenda demagógica para una España subsidiada.

Lo mismo ocurre con su plan de subir hasta mil euros el salario mínimo interprofesional, algo que en plena recesión sería demoledor para la creación de empleo.

Ocurre no obstante que, pese a las quejas de los ministros económicos socialistas, quien siempre se impone es Iglesias, y eso es lo más peligroso para la recuperación.

ABC