Hay problemas que son seculares en la democracia, llevan decenios, casi un siglo, y no han solucionado nada pese a sus discursos y promesas, todas las medidas han sido inútiles y los problemas han empeorado totalmente-

En estas condiciones hasta el más necio diría que hay que cambiar de soluciones, pero la democracia es incapaz de cambiarlas, al contrario, aun las estropea más o insiste en las mismas que han fracasado estrepitosamente.

Problemas como la Mafia, las Drogas y los carteles delictivos, la destrucción de la Naturaleza, el endeudamiento (y con ello la dependencia de la finanza), la pornografía y prostitución masiva, las ayudas inútiles al Tercer Mundo, la Baja natalidad, abortos masivos e invasión inmigratoria, la tendencia a un empleo precario, etc.

El fascismo acabó con todos esos problemas en pocos años, y la democracia los volvió a generar en poquísimo tiempo.

En países como México, Colombia, El Salvador, Tailandia, etc los gobiernos son totalmente incapaces de dominar siquiera a las mafias y carteles de la droga, alimentados por el dinero de los drogadictos de USA, cuyo gobierno es incapaz de evitar que su juventud sea corrupta y esté drogada.

Hace poco ha salido a la luz como en El Salvador, los Mara y sus bandas son más potentes que el Estado. Tienen 60.000 miembros, 12.000 en prisión, y allí les dejan amenazar y aterrorizar a los guardias si no les pasan droga o les tratan de dominar. La mafias mantienen su poder en la prisión. Lo mismo pasa en muchos países.

La democracia es culpable tanto del consumo de droga como de la ineficacia contra las mafias.

No es un gobierno, son todos, es el sistema democrático progresista el culpable.

Una y otra vez se insiste que la solución es más democracia, una ‘democracia buena’, como si hubiera un criminal bueno. La democracia es el criminal.

Así podríamos analizar cada uno de los problemas y ver que siempre la culpa es del sistema democrático, y sus soluciones nunca arreglan nada. Para colmo todos ellos se solucionaron en menos de 5 años en los fascismos.

Eduardo Nuñez ( El Correo de España )