La coalición de gobierno liderada por Pedro Sánchez, que abarca desde el PSOE a los independentistas de ERC, pasando por Bildu, no repetiría foto de familia si hoy se celebraran elecciones generales. La encuesta de ABC realizada por GAD3 otorga una clara victoria al PP, con el 34 por ciento de los votos y 141 escaños en el Congreso.

Son 14 puntos y 52 escaños más que en 2019. El PP de Núñez Feijóo atrae al electorado de Ciudadanos, que desaparece del Parlamento, y recuperaría once escaños de Vox, partido que mantiene un voto estimado del 14 por ciento, un punto menos que en las anteriores generales.

Con estos datos, el nuevo Parlamento tendrá una mayoría absoluta de centro y derecha, suficiente para propiciar no solo un cambio de gobierno, sino de rumbo para el país, al que la coalición del PSOE y Podemos ha instalado en la cesión sistemática al independentismo como apuesta definitiva de presente y de futuro.

Los socialistas perderían once escaños desde las elecciones de 2019 y dos puntos y medio porcentuales de estimación de voto, a lo que se suma la caída de Unidas Podemos, que pierde nada menos que 16 escaños y reduce su presencia parlamentaria casi a la mitad.

Para el PP estos datos significan que la izquierda va a exprimir los recursos públicos para remontar la diferencia que separa a Núñez Feijóo de Pedro Sánchez. Aun así, la efervescencia presupuestaria y el disparo del gasto público no han dado la vuelta a la situación económica, y los socialistas siguen por detrás en la carrera preelectoral.

Los datos de la encuesta sobre las elecciones municipales –no solo la proyección para las generales– son también una muy mala noticia para la izquierda, porque el PP las ganaría con 5 puntos de ventaja sobre el PSOE y, en voto local, esta es una diferencia muy importante que podría facilitar alcaldías del PP en una inmensa mayoría de las capitales de provincia.

Este peaje electoral a mitad de año, el próximo mayo, marcará el tramo final de la legislatura de Sánchez, pero el PSOE no va a esperar tanto para poner a toda potencia y a su favor la maquinaria del Estado.

No obstante, la encuesta ofrece una segunda lectura menos triunfalista para el PP, y más esperanzadora para el PSOE. Si los datos se comparan con el resultado electoral de 2019, el éxito del PP es notable. Si se comparan, en cambio, con las últimas oleadas de GAD3, el mensaje que traslada la ciudadanía al PP es que evite dormirse en los laureles pensando que tiene ganados los comicios.

Es el único partido respecto al sondeo de septiembre que bajaría hasta diez escaños, ya que llegó a tener 151. Y eso, en un momento delicado para Sánchez, con la crisis inflacionista, la excarcelación de abusadores sexuales, la reforma de la sedición… De hecho, Sánchez mantiene el tipo y recupera incluso algún escaño, hasta los 109 (frente a los 104-108 de la última encuesta).

El PSOE no está acabado políticamente y el PP tendrá que esforzarse en visibilizar más un equipo de gobierno en la sombra y tener una mayor eficacia en su mensaje.

No obstante, quien tiene un serio problema ahora mismo es la izquierda, que sería incapaz de sumar la amplia mayoría con la que Sánchez ha aprobado los Presupuestos Generales, y a la que esperan meses de una compleja realidad económica, más excarcelaciones de abusadores sexuales, una profunda crisis del poder judicial, y un desgaste evidente que, aunque se module, parece difícilmente reversible.

ABC