LA DERIVA VIOLENTA DEL INDEPENDENTISMO

El problema de cabalgar un tigre es que al final el tigre acaba siendo el dominador. Después de engordar la quimérica falacia de la secesión, JxCat y ERC se ven presionados por los Comités de Defensa de la República (CDR), que exigen una Constitución «del pueblo» para materilizar la vía unilateral. A ello se suma que la deriva violenta de los autoproclamados CDR cada día resulta más inquietante.

Así se puso de manifiesto el sábado en la contramanifestación que trató de reventar la pacífica protesta policial de Jusapol en las calles de Barcelona. Miembros de los CDR empujaron escaleras abajo en el metro a un simpatizante de Jusapol cuyo delito era portar una gorra y una bandera de España.

Si siguiéramos la doctrina del portavoz del PSOE en el Senado, que acusó poco menos que de provocar a los convocantes del acto de hace una semana en Alsasua en favor de la España constitucional, podría colegirse que los policías que se manifestaron acudieron con esta intención a la capital catalana.

La realidad es quela brutal agresión de los cachorros separatistas muestra el odio, la intolerancia y la vileza de quien se cree que Cataluña le pertenece. La deslealtad rupturista del independentismo comporta el riesgo de que la fractura social de la sociedad catalana degenere en una espiral de violencia física.

El Mundo