Merece la pena recordar que la mayor parte de los grupos terroristas de inspiración islámica que han actuado en las últimas décadas en el mundo se inspiraron en la victoria de los llamados ‘muyahidines’ afganos sobre la URSS.

En nuestro vecindario más inmediato, Argelia fue el escenario de un conflicto protagonizado por excombatientes internacionalistas que lo contemplaban como una mera continuación del conflicto afgano.

Como se analiza en la sección de Internacional, aquella llama no se ha llegado nunca a extinguir, del todo, ni siquiera en países tan aparentemente estables como Marruecos, y sigue ardiendo con fuerza en otros como Libia o Mali.

La derrota estrepitosa de las fuerzas de la OTAN en Afganistán no será en cualquier caso un hecho que contribuya a apaciguar las cosas, sino todo lo contrario.

La victoria de los talibanes supone para España un factor extremadamente inquietante por sus consecuencias en la orilla sur del Mediterráneo.

ABC