Francis Puig, hermano del presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, ha sido sancionado por la comisión de Competencia a pagar 16.801 euros de multa por haber amañado junto a otros empresarios un concurso público con el propósito de repartirse con ellos diversos contratos del ente valenciano de radiotelevisión.

Independientemente de que resulte estéticamente dudoso que un hermano acuda al concurso convocado por otro, y además aspire a resultar beneficiado -si no, para qué concurrir-, lo grave de este asunto no es la cuantía de este fraude al ciudadano, sino la nula ejemplaridad en la gestión del dinero de todos.

El favoritismo y el nepotismo solo ensucian la democracia cuando quien los comete es la derecha. Cuando lo hace la izquierda, siempre hay un resquicio para justificar los abusos.

Si hubiese sido el hermano de un presidente autonómico del PP, la presión para exigir su dimisión se multiplicaría, pero siendo socialista, toca poner sordina porque la ejemplaridad se mide con doble vara.

ABC