Predicar con el ejemplo debería ser el MANTRA -con mayúsculas, sí-, de todo político andante.

La ejemplaridad metida en vena. Políticos obligados a trabajar por y para su país, cumpliendo con lo prometido en campaña electoral y fuera de ella, cada cual a sus potenciales votantes, por el bien del máximo común posible, y más si cabe una vez alcanzado el objetivo de gobernar.

Pero… no es siempre así. Al menos en este país. Aquí somos más de proponer medidas restrictivas cuando toca, de sociales «a cascoporro» cuando no toca porque la economía no acompaña -para seguir manteniendo el sillón-, y de impartir lecciones de buena conducta a todas horas a la ciudadanía que luego son incapaces de aplicarse así mismos.

María Jesús Pérez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor