LA ESPAÑA QUE NOS FALTA

«La España que reúne»  es la que nos falta. Es la España que hoy nos alerta, con temple y firmeza, desde la Casa de ABC, del peligro de un Gobierno de España en manos de uno de los extremos. El PSOE -con su renuncia a la defensa de la igualdad de los ciudadanos, en favor de la identidad de los territorios- agita el sistema creado por la democracia del 78. El sanchismo no es una corriente de la izquierda, sino de poder.

No va a escatimar en concesiones ni al populismo de la extrema izquierda que se relame en las antesalas de los despachos ministeriales ni al separatismo supremacista que segrega y uniforma como hace cualquier nacionalismo.

Las voces que hoy claman por un acuerdo que evite un «mal Gobierno» pertenecen a una izquierda nacional, partidaria del consenso constitucional entre los moderados que se encuentren, si es posible, por el centro. La «Tercera España» de Chaves Nogales, descrita en 1937 desde un arrabal de París en el memorable prólogo de «A sangre y fuego» nació hace 41 años y no se nos puede morir tan joven.

La cultura socialista hace frente al PSOE de Sánchez: «No nos podemos callar». Hay un lamento que nos va a acompañar durante el tiempo que nos viene. Rivera y su triunfal Ciudadanos perdieron la oportunidad de dar a España una salida hacia un gobierno de reforma, en vez de a uno de derribo.

De la Nuez, Múgica, Molina y De Carreras, como millones de españoles, vieron frustrada una salida tranquila del bloqueo por el centro, y hacia la izquierda, que hiciera frente al independentismo que nos impone lo de una parte al todo. Los 180 escaños de abril no eran una ensoñación.

Ahora, tras el fiasco de Ciudadanos, con Sánchez amarrado a Iglesias para evitar el hundimiento de ambos, y jugando a poner a la Abogacía del Estado a los pies de un condenado por sedición y malversación, la España que reúne, perpleja desde la izquierda, mira a Pablo Casado para que se atreva y ofrezca una solución que por lo menos sirva de consuelo.

El problema es que no ha habido oportunidad y tampoco queda tiempo. Sánchez y sus socios de la moción de censura se encuentran cómodos con las voces desde el otro extremo. Quieren engordar a Vox para prolongar hasta el infinito su pretexto.

Para que esto no ocurra, Casado, Arrimadas y lo que queda de izquierda nacional deben reunirse y situarse entre medias, ampliando el campo de la moderación. No podemos permitirnos volver a echar de menos a la «Tercera España».

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )