LA ESTRATEGIA DE RIBERA

El último giro a la izquierda de Ciudadanos le viene de maravilla al PP de Pablo Casado. De nuevo sitúa a los populares en el centro. El alma primigenia de los de Rivera era socialdemócrata, aunque ellos quisieron envolverse en el papel de parafina de los liberales europeos.

Pero uno siempre tira a sus orígenes. Facilitar el camino a Sánchez, que gobierna con el increíble grupo parlamentario de 84 escaños y tiene más miedo a las urnas que el gato al agua, no deja de ser la demostración de que lo que de verdad le gustaba a Cs era el primer acuerdo para gobernar de 2015, al que se opuso Iglesias.

La lógica política que vive España consiste en que todos juegan a ser más radicales que sus oponentes. Podemos empujó más a la izquierda al PSOE y ahora Rivera quiere llevar a su partido al terreno abandonado por los socialistas.

La paradoja reside en que, cuanto más dicen las minorías que aíslan al PP, mayores opciones alberga de convertirse en hegemónico, en las siglas que más voluntades y votos capten en las próximas elecciones, Tezanos de por medio. En política nunca hay que descartar que el enemigo haga algo por ti. Casado tiene baraka.

El Astrolabio ( ABC )