LA ÉTICA Y LA ESTÉTICA

Ya me parecía a mí que algo no cuadraba en las manifestaciones independentistas en Cataluña porque después de tantos años de relación de amistades y afectos con gente muy diversa de ese rincón norteño, se me hacía muy cuesta arriba entender que no tuvieran suficiente imaginación como para no inventarse algún símbolo en favor de su causa que no repugnase a la ética y a la estética.

Estos días, personas vinculadas a ese movimiento están planteando que dejen de sembrarse las playas de cruces amarillas porque, además de impedir a los bañistas disfrutar de ese espacio de relax , se asocia su causa a una estética de dudoso gusto, vinculada a la muerte de los cementerios o a la estrella de David que impusieron los nazis a sus víctimas.

Si a eso se añade la imagen esperpéntica de algunos tipos and tipas que se disfrazan con caperuzones u otras formas de hacer el ridiculo mientras se pasean en procesión imitando a los fanaticos del Ku Klux Kan, la publicidad que hacen a sus intereses políticos es muy poco favorable.

Por esa razón y porque la inteligencia y el sentido común nunca deben faltar en la defensa de cualquier causa, se empiezan a escuchar voces del independentismo catalán que piden a sus seguidores que dejen de hacer el capullo.

Cualquier asesor de imagen que sepa algo de esto diseñaría un plan atractivo para difundir su proyecto , porque la belleza siempre es favorable a la promoción de las ideas mientras que el cutrerío, la zafiedad y el ridículo trabajan en contra.

Las musas amarillas no pueden ser Pilar Rahola o Karmele Marchante – me la bufa que por esta afirmación me llamen machista – cuando en Cataluña están algunas de las mujeres más guapas y atractivas de España, y tampoco el mensaje político puede estar en la boca de un gañán llamado Rufián.

Algún virus desconocido se les ha inoculado a los pensadores de este proyecto o tal vez se les ha ido a las manos, pero yo que soy español como ellos aunque más orgulloso de mi identidad, me ofrezco a darles algunas ideas para que mientras marean la perdiz lo hagan con unos criterios que se correspondan con la inteligencia y la belleza que hasta hace unos años les había caracterizado.

Jamás renunciaré a mi sincero afecto y admiración por mis amigos, y especialmente por mis amigas, catalanes. Por eso me sorprende que no haya surgido ya un movimiento en favor de una parte de la identidad catalana que es el seny y el amor por las cosas bien hechas.

Diego Armario