LA EUFORIA NO DEBE LLEVAR A SÁNCHEZ A HACER MÁS CONCESIONES

Desde el punto de vista táctico y electoral, la moción de censura ha sido una operación de éxito para el Partido Socialista. Aunque disponga de una base parlamentaria escuálida y aunque las presiones de los independentistas supongan una espada de Damocles permanente, Pedro Sánchez puede decir que ha resucitado al PSOE. Así se desprende de la encuesta que publica hoy EL MUNDO, en la que los socialistas se colocan como primera fuerza con un 26,3% -3,6 puntos más que en las elecciones generales de junio de 2016, seguido de Ciudadanos, con un 24,2%; el PP, que se queda en el 22,3%; y Podemos apenas sumaría el 16%, cinco puntos por debajo del porcentaje obtenido en los últimos comicios.

Sánchez se ve claramente beneficiado por dos factores. El primero es el impulso obtenido a raíz de su inesperada llegada a la Moncloa. El líder socialista se vio aupado a la Presidencia del Gobierno gracias al respaldo de una heterogénea mezcolanza de formaciones que tenían el denominador común de su deseo de echar al PP del poder. El segundo factor que impulsa a Sánchez es el desgaste del Partido Popular, enfangado en un proceso interno para elegir al sucesor de Rajoy.

Sánchez está aprovechando este contexto para materializar una política de gestos orientada no solo a reactivar a su propio electorado sino a achicar el espacio por la izquierda sin renunciar al centro. El sondeo de Sigma Dos que publicamos hoy acredita que el PSOE no solo está ocupando el espacio electoral de lo que tiene a su izquierda, sino que, en menor medida, también está atrayendo a votantes de Ciudadanos. El incremento del gasto, la ley de memoria histórica o gestos como el del Aquarius revelan el propósito propagandístico de un Gobierno consciente de su debilidad política y parlamentaria.

El secretario general del PSOE ha lanzado una OPA a Podemos y, por el momento, la operación le está saliendo bien. No solo por la erosión que arrastra Pablo Iglesias, sino por el sofoco interno en el PP y por la mala gestión que ha hecho Ciudadanos tras la moción de censura. En todo caso, la euforia que rodea a Sánchez y al PSOE en su conjunto no debería ser un acicate para renunciar a la exigencia de forjar consensos en materias clave, como las pensiones o la educación, ni mucho menos para entregarse a una carrera de concesiones a quienes no han mostrado más propósito que el de romper España.

El presidente no puede ser rehén del independentismo, máxime cuando las autoridades catalanes siguen sin renunciar a la unilateralidad. “El Gobierno no va a renunciar a ningún recurso constitucional, incluido el 155, y va a ser siempre garante del cumplimiento de la legalidad”. Las palabras de José Luis Ábalos, ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, en la entrevista que publicamos hoy marcan el camino del que Sánchez no debería apartarse. Ello exigiría renunciar al oportunismo y la gestualidad.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor