Al viejo dicho de «La excesiva información, desinforma», se le añade hoy a información, el adjetivo de digital, para afirmar que desinforma la información digital, con lo que las cosas se complican, pues a la información de siempre, hoy suman la mentira y otros aditamentos semejantes, que pueden introducirse fácilmente en la información con la invasión de los medios digitales. ebido a la facilidad que brindan las plataformas digitales para que cualquier persona se vuelva en un generador de información, de contenidos y propagación de noticias falsas, consiguen que el receptor no pueda distinguir la verdad de la mentira.

Y así se verá saturado de informaciones, desorientado en la confusión y desinformado. Adiós al pensamiento crítico para filtrar una información masiva. Fallan las fuentes de la información al poder cualquiera ejercer de periodista, cuando el periodismo es una profesión de las más serias que cuenta con asignaturas clave, como la ética informativa, y está, regida por el secreto profesional y la cláusula de conciencia.

Hay unos códigos deontológicos de ética periodística, para poder ejercer la libertad de expresión, que no es decir lo que a cada cual le dé la gana, o le pagan por decir, sino expresar únicamente la verdad. Hoy el libertinaje y la corrupción han matado a la libertad. Es igual que si alguien que ha de intervenirse quirúrgicamente se me en manos del primer charlatán.

Hoy estamos bajo los charlatanes, propagadores de la mentira, y altamente subvencionados, porque el gobierno compra a todos los influyentes que le hagan buena propaganda, y lo mismo asciende a generales de la guardia civil, innecesariamente, que le pueden ser favorables, que compra a cualquiera como hace con la mayoría de los medios de información que han de decir lo que el gobierno quiere que diga. Las personas se corrompen fácilmente. Sólo necesitan un buen corruptor en el poder, condición que se da más que de sobra.

Las nuevas tecnologías como la pandemia del virus comunista, vienen al pelo al gobierno para extender la atrocidad de su mentira y la perversidad de sus malas intenciones. Lo del virus comunista no lo dijo nadie, excepto VOX, en Europa; todo el mundo lo acepta como algo normal, y sólo hablan de la pandemia, vacunas, etc., que genera nuevas corrupciones, pero jamás mencionan el origen del virus y su porqué.
Si hubiera venido de los Estados Unidos, y mandara la «derechita cobarde», como Rajoy, haciendo lo que la izquierda le marca, entonces sí que hablaría la izquierda del origen y del porqué, y de mucho más porque pasaría a la acción. Y haría estallar la revolución violenta.
En el caso contrario, que es éste, se calla como un muerto. Es igual que la familia en la cual ha salido un hijo monstruo que le permiten todo, hasta llevar al desastre y a la ruina a la familia entera. Aquí todo eso hay que aguantárselo a la izquierda y encima pedirle perdón, de no reírle las gracias. Pero el «monstruo del comunismo,» como se nombra en el Manifiesto Comunista, ya ha crecido demasiado.

Las nuevas tecnologías, como todo lo nuevo que surge, si se administra mal, causa más perjuicio que beneficio. Habría que hablar de cláusula de conciencia, democracia, derecho a la información, libertad de expresión, opinión pública, medios de comunicación, y periodismo, al referirnos a este tema.

La cláusula de conciencia garantiza la independencia del periodismo, frente al mercantilismo y corrupción de los medios de comunicación. Es un derecho que la Constitución Española recoge como fundamental, por lo que su ejercicio queda amparado por la Norma Suprema. Fue legalizado casi 20 años después de la entrada en vigor de la Constitución. Pero parece ser que tuvo pocos efectos, o ninguno.

Se ve constreñido por los medios de comunicación en cuanto a empresa y donde los periodistas son meros trabajadores. El ejercicio de la cláusula vino a ser un problema para el desarrollo profesional y social, en contra de la independencia.

La desinformación se origina por la manipulación informativa y mediática, que es una información falsa o engañosa que se difunde deliberadamente para engañar, y en función de unos intereses particulares. La sobreinformación, los bulos, rumores, y noticias falsas, están causando un gran problema en el cuadro clínico de la pandemia, al no haber una información fiable.

El problema está en vías de solución, cuando las principales empresas de redes sociales, como Google, Facebook, Youtube, y Twitter, o Google+, intentan que la búsqueda para sus usuarios pueda hacerse de manera rápida e intuitiva mediante la Pag. Web. de la OMS.

De momento ponemos en cuarentena toda la información que podamos recibir acerca del brote del Coronavirus, tanto en los medios digitales como en los tradicionales. Hay que evitar en todo caso el estrés que producen los cantos de sirena de las redes sociales con el exceso de información.

La información puede matar antes de tiempo, tal que le pasó a la Dolores que una copla la mató. La mejor información está en los libros, donde se guardan los mayores secretos. De ahí que no hay secreto mejor guardado que el que se publica en un libro.

No obstante toda la tecnología existente, bien empleada no ataca al libro, sino que lo potencia. Hay que reconocer que las televisiones o facebook, están en manos de la izquierda, y sabiendo lo que es, ya podemos imaginar lo que nos ofrece. Algunos tratadistas afirman que los ordenadores, los teléfonos móviles, las Tablets, alejan de la reflexión y sus modos de pensamiento.

La conclusión a la que llegan es que el desenfreno digital deshumaniza y uniformiza a los individuos. En todo caso para gestionar esta tendencia al infinito del diluvio informativo, nada mejor que la economía de la atención que reduce la angustia de los que pueden permitirse el lujo de saber demasiado.

En un país de extremos como éste, será difícil llegar a ese medio del que siempre se dijo que contiene la virtud. El diluvio informativo ya es un rasgo identitario de nuestra sociedad, en el cual y buscando ese medio de las cosas nos interesa no naufragar.

Eso y nada más es el sentido común.

Fígaro ( El Correo de España )