CONTRA LA FÁBRICA DE LAS MENTIRAS

Sin duda, lo más grave de la confesión que hizo ayer ante el Parlamento británico el ex empleado de «Cambridge Analytica», Christopher Wylie, fue cuando descubrió el método que siguió su empresa para influir a favor del Brexit.

Con los datos personales obtenidos de Facebook, los algoritmos seleccionaron a aquellos electores «indecisos, pero que podían ser persuadidos» y les bombardearon con todo tipo de propaganda. Frente a estas prácticas, solo cabe la acción conjunta de las democracias occidentales.

La Razón