Al concluir el escrutinio de las elecciones autonómicas de Castilla y León tuve la desagradable oportunidad de escuchar, en una cadena de televisión a esa individua que ocupa, según creo, la vicesecretaría del partido socialista, un personaje cuyo único aval profesional e intelectual es haber empezado pegando carteles para los mítines sociatas o preparando alguna huelga de estudiantes en su Instituto y al final, tras subirse al coche oficial, seguir de por vida viviendo de la sopa boba sin dar palo al agua, medrando en la escalilla particular de su partido.

Resulta nauseabundo e insultante para cualquier persona medianamente inteligente escucharla lamentarse de los resultados obtenidos por su partido -perdió siete escaños-, despreciando la voluntad de voto de aquellos que, tras darse cuenta de quienes son realmente los socialistas, optaron por no depositar en ellos su confianza, negándoles el voto. Algo, por otra parte, que se veía venir salvo para esos que, por intereses espurios, confeccionan una suerte de encuestas que, a cada paso, se creen menos españoles.

Sin embargo, todavía resulta más ofensivo e insultante escucharla, con esa falsa y enfermiza supuesta superioridad moral de la izquierda, que ni la tiene ni nunca la tuvo, recomendar a los populares, ganadores de los comicios, con quien deben de pactar y con quien no deben de hacerlo.

Esta vocinglera, claramente afectada por la derrota sufrida por su formación, se permitió el lujo de amenazar con los grandes desastres y calamidades que se avecinan con la llegada de lo que ella llama “el fascismo” en el supuesto de que lo peperos pacten con Vox para dirigir los designios de Castilla y León.

Si de por sí es insultante que alguien se permita descalificar a una formación política por el simple hecho de no comulgar con sus postulados ideológicos, valiéndose de la falacia y del engaño, lo es más cuando se trata de excluir del panorama político nacional a unas siglas por el hecho de no coincidir con los intereses bastardos de la pijoprogresía izquierdosa, que tan bien sabe representar esta individua, y que están llevando a España a la ruina total.

Además de esto, en sus apenadas palabras fruto de la derrota que, por falta de manifiesta elegancia, no es capaz de asumir se permitió dar consejos y profetizar sobre el futuro que le espera a la Región de Castilla y León tras haber desalojado a su partido, el socialista, que, para mantenerse en el poder, para seguir en el machito, ha pactado con toda la suciedad política de España, con la podredumbre y, sobre todo, con los más totalitarios y liberticidas del panorama político nacional.

Un partido, el socialista de Sánchez, que, para seguir gobernando, tras mentirle de forma reiterada al pueblo español, ha pactado y pacta con los totalitarios podemitas-comunistas, esa malvada calaña que defiende sin recato a tipos siniestros como Maduro o Castro o al régimen iraní; los mismos que tienen como objetivo desmantelar España, destruir su economía, cargarse la monarquía y que nuestra Patria desaparezca como entidad nacional, fragmentándola en mil pedazos; ese partido que glosa, de forma apasionada, figuras como la de Stalin, un malvado asesino que debería desaparecer de los libros de historia.

Un partido, el socialista de Sánchez, que, para seguir en la poltrona, no se corta a la hora de pactar con la izquierda republicana catalana cuya única finalidad, más allá de otros intereses, es la desmembrar España, sustrayéndole una parte consustancial de su territorio nacional para así poder gobernar a su antojo en el chiringuito bananero catalán. Esos que, de forma reiterada, desobedecen, de forma sistemática, cualquier decisión adoptada por un Tribunal y a los que nadie les para los pies.

Un partido, el socialista de Sánchez, que, con tal de seguir en la Moncloa, se sienta a dialogar con los filo etarras, esos que siguen homenajeando y aplaudiendo a la canalla asesina de ETA que tantas vidas de buenos españoles segó para siempre.

¿Cómo puede atreverse una tipa como esta a hablar de fascistas, de totalitarios, si su partido ha pactado y pacta con toda la podredumbre liberticida que pisa nuestro suelo patrio? Realmente, si tuviese un atisbo de dignidad, que no la tiene, y dejase de ser un estomago agradecido a su amo, debería estar muy calladita y obviar dar cualquier tipo de consejos pues no tiene fuerza moral alguna para hacerlo, aunque claro, como dice el viejo dicho popular, “la mierda es siempre la que habla”.

Es vergonzoso e indignante escuchar a alguien como esta individua con su discurso manido y facilón, prueba inequívoca de la escasa, cuando no nula, altura moral que posee. Tipas como esta deberían estar fuera de la escena política, aunque solo fuese para mejorar la higiene de la cosa pública.

Mejor le iría volviendo la vista hacia su partido y a quien lo dirige para exigirle que de cumplimiento a sus promesas electorales y que, en un acto de verdadera contrición, pida perdón al electorado por las palabras dadas e incumplidas de forma manifiestamente reiterada y, sobre todo, por pactar con la anti España en estado puro.

Lo dicho, la falta de dignidad y decoro y el cinismo de los socialistas no conoce límite.

José Eugenio Fernández Barallobre ( El Correo de España )