A esta escritora no la conocía nadie que no fuera de extrema izquierda como ella. Y aun así sólo unos pocos. Bien sabemos que en España se lee poco y mal y que nadie conoce a todos los escritores. Si fuera a los futbolistas… El fútbol es el opio del pueblo.

Y si se lee poco y mal, en consecuencia escribir es llorar, como decía Larra, de quien, servidor, usa el seudónimo que a Mariano José más le gustaba: Fígaro. Además de llorar, escribir hoy cuesta dinero, especialmente publicar libros, excepto si eres de izquierdas, que te subvencionan como a los actores y a los productores de cine.

Escribir es un trabajo por amor al arte, como suele ser la actividad intelectual si no está mediatizada por la política. Todo por la Patria. En la izquierda todo es distinto porque su patria sólo es el dinero. Y por cierto, eso de «todo por la patria» que es de la guerra de la Independencia, 1808, lo están quitando los de la memoria histérica, arguyendo que es franquista.

Lo quitan por su espíritu destructor, lo mismo que empezaron destruyendo, allá cuando José Bono era ministro de Defensa otro magnífico lema, «A España servir hasta morir». Sería mejor, decir: a enriquecerse hasta morir. Almudena Grandes pertenecía a la élite de los ricos comunistas.

Una casta labrada a partir de destrozar la transición y cuyo mejor exponente está en la pandilla política, cuando vemos cómo Irene Montero, y aun siendo de Igual da, multiplicó por cien su patrimonio en solo cinco años.

Si Almudena Grandes en vez de que la conocieran unos pocos de izquierdas, llega a ser de derechas, sólo la conocería el editor y el maquetador del medio impreso donde escribiera.  Si es que lo hacía. Y dinero… votos de pobreza. El dinero es sólo patrimonio de la izquierda que lo reparte entre todos sus parroquianos.

Las parroquias que los de izquierdas señalan de derechas, con una cruz roja, sobreviven en la indigencia con su sambenito. Pues ya se sabe que ponen los nombres y los cambian si les conviene. Y en el momento que logren afianzar un poco más el pensamiento único de su totalitarismo, y dictadura, antes del proletariado, esas parroquias que no quieren saldrán por los aires como sacaron a Franco del Valle de los Caídos.

La izquierda hace todo como le da la gana, pero nada bueno. Como le da la real gana ya que al primero que desactivó fue al rey que terminará por marcharse como sus antecesores. Es una pena que muchos aparentemente normales aún no conozcan a esta secta dominante, y le regalen un voto de confianza que solo servirá para seguir con su hoja de ruta hacia el mal: la dictadura comunista. Eso sí,cambiándole los nombres.

La finada se hizo famosa tras pasar a mejor vida. Nunca antes se habló tanto de ella. Había empezado con Las edades de Lulú, de la sonrisa vertical, cuando surgió aquello de la literatura erótica que decían que se leía con una sola mano, y que pronto dejó de leerse hasta con las dos, porque fue una moda muy efímera.

Ahora a la finada la quieren nombrar hija adoptiva de Madrid con toda clase de honores. Aunque en el ayuntamiento de Madrid, unos decían que sí y otros decían que no, y la Parrala así cantó… Hasta Pedro Sánchez tomó cartas en el asunto -faltaría más- porque toda la izquierda está que brama, ante la duda municipal.

Hay que perder el tiempo en estas cosas porque esto se volvió una cuestión de Estado. Los problemas reales que sigan esperando, que ya se cansarán… Veremos cómo se las maravilla José Luis Martínez Almeida que traicionó a VOX, pactando con los comunistas antes que con esta seria y leal formación a la que el jefe de Almeida no perdona sus celos patológicos.

De la finada se habla todos los días. Hablan los medios hasta por los codos, desde que murió. Si miras GOOGLE -que debe ser un arma poderosísima- te encontrarás la finada por todas partes, de sol a sol. Seguro que los que no la conocían ya le cogieron manía, al repetirse más que los ajos.

Sabe Dios qué extrañas relaciones no tendrá con la izquierda que manda aquí todo lo de la información y manipula que es un primor. Querrán que todos sean rojos redomados como ellos, a machamartillo, y por eso la técnica del martillo pilón, propia de su sectarismo, en los regímenes totalitarios y tiránicos.

Cierto que España es un país de muertos, ya que estando vivos los personajes es como si no existieran. Pero en este caso que se sale de madre y todo es debido a un capricho.

La izquierda se fue haciendo un monstruo a base de caprichos como niño mal enseñado que mata a sus padres a disgustos, y está acostumbrada a liarla y a salirse siempre con la suya. Si la finada no hubiera sido de izquierdas ni de derechas había pasado desapercibida. Si hubiera sido sólo de derechas, la izquierda la habría  ignorado y despreciado totalmente.

Jamás conseguí leer nada de Almudena Grandes. Nunca lo encontré. No sé las causas, pero quizá sea que su estilo no llama la atención y por eso nunca me lo llamó. Y no por su ideología porque por esa razón no escucharía con devoción a Julio Anguita. Creo que la finada carece de calidad literaria y todo en ella es ideológico y político. Sirve a esto, no a la Literatura.

La veo como al Frente Popular. Un caballón. ¿A ver si es de ese estilo que te emborracha de palabras para no decir nada? Eso es hacer marxismo como los discursos de Fidel Castro de diez horas. Ya dijimos que era una técnica de manipulación del lenguaje. Pero del lenguaje de izquierdas, cuya única meta es el poder. ¿Cómo explicarlo a los que padecen la ceguera voluntaria?

Pero si nunca encontré nada de Almudena para fijarme en cómo estaba escrito y lo que decía, menos mal que tropiezo con algo de ella a tenor de la cita que le acaba de hacer el plagiador oficial del reino, Pedro Sánchez; la cosa es exactamente así:

En un tuit publicado esta misma tarde de lunes, Sánchez ha reproducido una cita de la escritora: «Con el tiempo comprendí que la alegría era un arma superior al odio, las sonrisas más útiles, más feroces que los gestos de rabia y desaliento».

No sé si el plagiador lo copió mal, harto probable, porque esto no está bien expresado. Tampoco lo dicho es para tirar cohetes. ¿Qué tiene que ver la alegría con el odio? O ¿la rabia con el desaliento, si es todo lo contrario?

Quizá en su mentalidad que no es normal, les guste así. Estos zotes son tan cerriles que les basta con ser de ellos la bobería para nublarse los ojos, con el arma de la alegría…¡Vaya estupidez más sectaria!

Lo cierto es que la duda del alcalde Almeida en otorgarle el nombramiento con los máximos galardones hizo que el poeta y marido viudo Luis García Montero bien enchufado como director del instituto Cervantes, saliera escopeta en ristre encañonando a Almeida y acusándolo de mezquindad.

Para esto la «gauche» es súper unida y en un periquete se alborotó toda la corte celestial. La corte es donde se guarda el ganado, caprino y ovino, y de lo celestial, la «gauche»… de eso no tiene nada.

Fígaro ( El Correo de España )