Recientemente hemos podido ver las coloridas imágenes del fiestón para inmigrantes ilegales con que “voluntarios” de Cruz roja destrozaban las normas sanitarias para fundirse en afecto humano con los invasores de España en una “bacanal” de calidez incontenible. Hoteles repletos de bailes, alegoría y una explosión de “multiculturalidad” apabullante.

Nos hemos enterado de algo nuevo, aunque muchos lo barruntábamos. Los más de 300.000 euros diarios que actualmente el contribuyente español ve expoliados de sus bolsillos para alojar a todo trapo a los invasores africanos en los hoteles canarios, son utilizados también para las borracheras y el jolgorio de los fantoches de una ONG que portando en su emblema la Cruz, favorece la implantación de la “media luna” mahometana.

Los polichinelas del buenismo oenegeta llamados “voluntarios”, se han puesto al mundo por montera y codo con codo, han compartido con los jóvenes marroquíes y algunos subsaharianos una orgía de alcohol, abrazos y quién sabe si también de tálamo. Había en la bacanal canaria féminas de Cruz Roja henchidas de amor fraterno, y tal vez de la libido promiscua.

De “no gubernamental” nada. Cruz Roja se llevó, en agosto de 2020, 27 millones de euros en una subvención otorgada por el gobierno de España. Esta concesión se enmarcó en el Real Decreto 441/2007, de 3 de abril, por el que se aprueban las normas reguladoras de la concesión de subvenciones a entidades y organizaciones que realizan actuaciones de atención humanitaria a personas migrantes, es decir: las que colaboran con el efecto llamada y con la política de “puertas abiertas”, ergo con la invasión.

La citada subvención incluye, a favor de los inmigrante ilegales, “el servicio de acogida integral a personas migrantes, que tiene por objeto paliar la situación de vulnerabilidad de las personas beneficiarias asegurándoles alojamiento, manutención, ayudas económicas y cobertura de necesidades básicas”.

No es la única subvención que recibe Cruz Roja del Estado ni del resto de Administraciones. Son decenas y decenas de millones de euros. Así pues, Cruz Roja es orondamente subvencionada con el dinero de todos los españoles para ofrecer un “todo gratis” a los inmigrantes ilegales como regalo de acogida. Pero es que hace poco, además, nos hemos enterado de que también usan nuestro dinero para montar fiestas clandestinas a quienes llegan a España  de forma invasiva para destruir nuestro esquilmado sistema laboral, nuestra Seguridad Social depauperada y nuestra identidad cultural y social.

Seguro que todos nosotros tenemos padres, o tuvimos abuelos, que consagraron toda su vida a sus hijos y nietos y que a base de trabajar y cotizar no pisaron jamás un hotel de lujo ni visitaron un balneario. Sin embargo hay quiénes sin cotizar ni trabajar y asaltando ilegalmente nuestras fronteras, pisan moqueta en hoteles de Cuatro estrellas, les pagan la manutención completa, chapotean en piscinas de lujo y paladean el dorado clima canario. La invasión inmigrante disfruta de los oropeles mientras nuestros ancestros mascan miseria.

Mientras los españoles forman las colas del paro y las del hambre, los invasores inmigrantes convierten los hoteles canarios pagados por el contribuyente en bacanales de lujo y desenfreno con los cariñitos enfervorecidos de miembros de la Cruz roja.

Estimado lector. Cuándo miembros de Cruz roja toquen a la puerta de su hogar, lo acosen en la vía pública o martillen su teléfono para pedirle colaboración, recuerde señalar a esta organización cómo lo que es: colaboradora, cómplice y autora del robo al erario público así como de la invasión inmigrante.

Las juergas, el alcohol y la cara dura, que se la paguen los progres a la Cruz roja, pero no los españoles de orden y sentido común que a buen seguro si pudieran desarticularían una organización tan dañina, hipócrita y anti española.

José Miguel Pérez ( El Correo de España )