Hay que ver lo que ha cambiado el mundo en relación a aquellos tiempos en los que las diferencias que cuestionaban el honor de los caballeros que se habían acusado de mentirosos o cornudos se dirimian al alba y con padrinos como testigos.

Hoy en cambio como la dignidad de los más bocazas está en almoneda y su valor cotiza a la baja, cuando alguien insulta a un político o a un gacetillero el melodrama se desenvuelve siguiendo el guión de una mala película en blanco y negro.

En esta democracia de cartón piedra en la que unos viven más peligrosmente que otros todo depende de si eres cargo público o ciudadano anónimo para que si alguien se giña en tus muertos o te llama maricon de mierda el incidente se convierta en un una pelea entre gente maleducada o en un asunto de estado, y por eso hoy me niego de plano a subirme al carro de la repugnante e hipócrita corrección política y no me solidarizo con Juan Carlos Monedero o con Santiago Abascal y similares de ambos bandos ideológicos porque haya gente que se acuerde de sus ancestros cada vez que se cruzan ellos.

Aquí en España los tribunales se justicia amparan a los blasfemos, protegen a los que queman la bandera constitucional, no incomodan a los cargos públicos desean la guillotina para el Jefe del Estado y sus hijas, absuelven a los promotores de acosos contra políticos que van sin escolta o se ponen sentencias livianas a quienes agreden a policías en acto de servicio , mientras el universoel universo de la clase política se conmueve cuando su Monedero de turno es increpado e insultado por gente que ha bebido unas copas de mas y pretende hacer una causa general contra unos maleducados que les han insultado.

Si los políticos italianos popularizaron la frase “ manca finezza”, creo que en Chamberí vamos a tener que registrar la expresión “escasean huevos “ porque me da la sensación de que algunos tienen la piel demasiado fina y deberían aprender de la hombria que durante décadas exhibieron los políticos vascos constitucionalistas de todos los partidos que cada día se jugaban la vida y en ocasiones la perdían pero siempre con dignidad.

Estoy en contra de la falta de educación y tampoco me gusta que a algunos les huela el aliento o el sobaco, pero eso no significa que haya que ir por la calle insultando a los demás o exhibiendo el carné de un partido para que la legión venga en tu ayuda , sobre todo si como los dos políticos anteriormente citados están un día si y otro también calentando los ánimos de los menos reflexivos.

Diego Armario