LA FINCA DEL SUR

Hoy es el día después del terremoto y los perdedores, atónitos y desconcertados, se sacuden  el polvo entre los escombros, porque piensan que la historia ha sido injusta con ellos y que los dioses, en los que no creen, les han abandonado cuando más los necesitaban.

A los socialistas andaluces les ha sabido a poco los cuarenta años y cuatro meses  que han gobernado  la finca del sur – más años que Franco en España – pero para Pedro Sánchez nada era imposible y ha tenido que ser bajo su égida cuando se ha perdido ese bastión que parecía eterno.

Loa análisis políticos se deben hacer con la frialdad de una cabeza desapasionada más que con el calor de un corazón acelerado, y aunque han pasado escasas horas desde que se conocieron los resultados de unas elecciones que han volteado la mesa electoral desperdigando las fichas por el suelo, voy intentar pasar a limpio algunas ideas y poner sobre el papel algunos datos que los partidos no quieren reconocer.

Para mí las dos noticias que arrojan el nuevo panorama político andaluz son la pérdida del poder por parte del partido socialista y la irrupción de VOX con doce escaños, y estos dos sucesos tienen una explicación.

Que un partido se eternice en el poder y no le pase factura la corrupción, el nepotismo, la ineficiencia en la gestión de los recursos y el estancamiento del territorio en el que gobierna,  es una anomalía que antes o después la corrigen los votos, y ésa es una de las causas de la pérdida de apoyo popular en el feudo socialista.

Los votos que ha recogido VOX provienen de los desencantados del Psoe,  del PP e incluso de   Podemos, con lo que calificar de ultraderechistas a los casi  cuatrocientos mil ciudadanos andaluces que les han votado,  es un argumento válido para el consuelo de los perdedores pero  ridículo si se pretende hacer un análisis sociológico serio.

El voto individual de los españoles no es rehén de ningún partido y menos en esos tiempos en los que, la volatilidad de la papeleta electoral, cambia de una urna o a otra según sea el nivel de frustración que haya soportado desde la última vez que le otorgó la confianza a una opción frustrante.

Dejo para el final de estas reflexiones la reacción de Podemos ante el resultado de las elecciones en Andalucía. Pablo Iglesias se ha apresurado a llamar a la movilización antifascista para frenar a VOX.

La única fórmula en democracia  para conseguir que un partido gane o pierda son los votos. Voz es un partido de ultraderecha y Podemos lo es de ultraizquierda. En ambos bandos existen tics anticonstitucionales y contrarios a las libertades de los ciudadanos. Cuando uno tira de una manta corta  deja al descubierto los pies, así que cada uno saque su conclusión.

Diego Armario