La firma de Puigdemont: «Confusionismo mental e ideas irrealizables»

Su firma parte desde el mundo utópico de los ideales que sabe no podrá alcanzar. Inicia firma desde zona alta. Es consciente de ello, cuenta con una inteligencia suficiente para comprenderlo. El problema se complica cuando se observa en esta firma un serio confusionismo mental.

¿En qué baso esta afirmación?

Porque es una firma claramente invasora; atropellará el terreno ajeno, ya que atraviesa el escrito siete líneas y desciende hasta tachar su propio nombre y apellido. Invade a los otros sin contención ni sentido de la realidad.

Su cabeza es un completo caos. Muestra este rasgo una defectuosa visión de los asuntos por falta de claridad y de precisión en los juicios. Su imaginación deformará la realidad, los hechos y las circunstancias.

 Es combativo, necesita ganar tiempo, mostrará impaciencia y nerviosismo en sus decisiones.

Se autoafirma , como puede observarse en las líneas agudas en vertical de la firma. Hay en él un envanecimiento íntimo que oculta un complejo de inferioridad. Irá a por todas sin considerar las consecuencias. Sobreactuará su comportamiento.

A esto se añade las luchas internas que no le permiten serenarse y que entrañan una clara desconsideración hacia los demás. No gobernará para todos los catalanes. Esas tachaduras y cruces en sus rasgos así lo confirman.

Su insatisfacción interna la proyectará hacia quienes considera sus enemigos, que no adversarios políticos, al ver frustrados sus planteamientos irrealizables.

Se aprecia claramente en esa aguja fina y punzante hacia la derecha con que finaliza su firma que manifiesta una combatividad agresiva.

M. Mercedes Sánchez ( ABC )