LA GRAN INCULTURA DE LOS POLÍTICOS

La incultura no conoce conexiones neuronales o sexos polisementales donde no pueda anidar. La Academia es un sanedrín represivo. Una checa de las palabras, fusiladas en cuanto alguien osa pronunciarlas de otro modo. Cambien también las normas del inglés o del francés.

Todos los idiomas son machistas, sólo que no nos hemos dado cuenta. La estupidez ha demostrado que puede llegar más lejos aún.

Pedro Narváez ( La Razón )