LA GRAN OPORTUNIDAD DEL CENTRO-DERECHA

Nada beneficia tanto a un presidente del Gobierno que busca permanecer en La Moncloa como la fragmentación de sus rivales políticos. Para encontrar una realidad similar a la actual hay que trasladarse a las dos primeras elecciones. En las del 15 de junio de 1977 Adolfo Suárez -que era presidente desde julio de 1976- se enfrentó a una izquierda muy poderosa, pero dividida entre el PSOE de Felipe, el PSP de Tierno y el PCE de Carrillo.

Esa fragmentación permitió a Suárez ser la fuerza más votada y también gobernar con tan sólo el 34% de los votos y 165 diputados. Enfrente, la izquierda sumaba mucho más: Felipe, Tierno y Carrillo sumaban el 42%, pero se habían dividido y sus escaños apenas llegaban a 144. Felipe González no ganó unas elecciones hasta que no logró fagocitar al PSP y asfixiar al PCE: fue en 1982 y logró el récord absoluto del 48% de los votos; y sólo así fue presidente del Gobierno, con 202 escaños.

Tuvieron que transcurrir cuatro legislaturas para que, en 1996, José María Aznar lograra unir en un mismo proyecto a todo el centro derecha nacional e imponerse al PSOE. Cuatro años después, en 2000, mejoró resultados y alcanzó un 44,52% de apoyo ciudadano y 183 escaños. El porcentaje es significativo, porque se parece mucho al que reunió Mariano Rajoy en 2011: 44,63% y 186 escaños. Ése es el porcentaje de las mayorías absolutas del centro derecha en España.

Curiosamente, esa cifra es muy similar, aunque algo menor, al apoyo que hoy concitan las tres fuerzas políticas que tienen en común elrechazo absoluto a la continuidad de Pedro Sánchez en La Moncloa. Nunca un presidente del Gobierno había concitado tanto rechazo en la intención de voto: la suma de PP, Cs y Vox según las últimas encuestas de GAD3 para ABC supera con creces ese porcentaje y alcanza el 46,5 por ciento. A Felipe le echó el PP en 1996 con un 38,78% de los votos, y Suárez, Aznar y Zapatero decidieron no presentarse. En el caso de Rajoy, sí consiguió permanecer en La Moncloa, aunque acabó siendo la primera víctima de una moción de censura.

A estas alturas de la precampaña, parece claro que Sánchez va a ganar las elecciones, lo que podría abrirle distintas opciones para formar Gobierno: sea Frankenstein, sea podemita, sea a la naranja -Albert Rivera lo negó rotundamente el viernes en el Foro ABC- o fruto de abstenciones de terceros, pero Gobierno al fin y al cabo. También es cierto que puede no conseguir mayoría alguna y que España acabe de nuevo sumergida en las espesuras del bloqueo político.

Ante este panorama, el votante de centro derecha deberá tomar una decisión el próximo 28 de abril. Todos esos ciudadanos que ideológicamente se sitúan entre el centro (5) y la extrema derecha (10) -siendo 0 la extrema izquierda- tienen una cosa en común: con Pedro Sánchez no se puede ir a ningún sitio. Pero también tiene un problema: esa idea fuerza la defienden tres partidos que son distintos entre sí, a pesar de que tienen muchas cosas en común más allá del radical rechazo a la continuidad en La Moncloa de su actual inquilino.

Juan Fernández Miranda( ABC )